lunes, 25 de septiembre de 2017

Violencia de género adolescente: una preocupante realidad

Hace mucho tiempo que no publico ningún contenido en el blog, no tanto por falta de tiempo como por falta de motivación. Este verano ha sido el primero en el que he podido descansar y relajarme después de cinco años dedicados a estudiar la carrera y luego el máster del profesorado. Leer libros ha vuelto a ser un placer y no una obligación, lo que me ha permitido volver a disfrutar de las descabelladas aventuras de personajes como Augusto Faroni, de Juegos de la edad tardía. Como os podréis imaginar, necesitaba este tiempo para disfrutar de los míos, en especial de mi sobrina Paula, que ya tiene dos años y me tiene tan enamorada como mi chico. De esta manera he podido recargar las pilas para afrontar ahora un nuevo reto: las oposiciones de secundaria. Así es, en cinco años he pasado de estudiante sufridora en la UNED a opositora del cuerpo de maestros de educación secundaria, pero de eso os hablaré en otro momento.
Hoy me gustaría comentar una noticia que he visto en el diario El Comercio de Gijón, y que me ha entristecido mucho. El titular habla de la muerte por arma blanca de una joven de veinte años en Cartagena. Este tipo de noticias indudablemente te hacen pensar que hay algo que está fallando en nuestra sociedad. Las cifras de violencia de género adolescente y juvenil se han disparado en los últimos años. Las nuevas generaciones muestran un cambio de valores y actitudes muy preocupante, que pueden alcanzar resultados tan trágicos como este que os acabo de mencionar. Sé bien de lo que hablo porque realicé una investigación bastante detallada de la violencia de género adolescente para mi TFM (trabajo fin de máster). He leído los informes de la Fundación Anar, y he conocido el trabajo de expertos muy reconocidos en la materia como María José Díaz-Aguado.
La mayor parte de las jóvenes víctimas de violencia de género no son conscientes de su victimización, esto es quizá uno de los aspectos más preocupantes de este fenómeno. Además, la violencia empieza de una manera muy sutil, normalmente la pareja suele mostrar una imagen dulce y romántica, que poco empieza a cambiar. El primer paso es aislar a la víctima y asumir el control de su vida. Es muy habitual que el joven empiece a pedirle a su novia que le mande una foto para saber en que lugar se encuentra, si está sola, etc. Los golpes llegan de manera inesperada, por lo que normalmente la chica no sabe cómo actuar, ni sabe a dónde debe acudir para pedir ayuda. Por este motivo es muy importante que tanto padres como profesores nos unamos para ayudar tanto a los adolescentes como a las adolescentes a superar estos comportamientos y, en los casos en los que sea necesario, ayudar a la víctima a salir de esa situación. 

Es muy importante trabajar la violencia de género en las aulas como contenido transversal. De esta manera el profesor puede contribuir a crear un entorno más confortable y cercano para sus estudiantes. Estos a su vez deben aprender a comunicarse de manera eficaz, lo que les ayudará a gestionar sus conflictos de manera mucho más eficaz, eludiendo la violencia. Para esto es importante que nuestros alumnos perciban que pueden confiar en nosotros, ya que somos sus guías en el proceso de enseñanza-aprendizaje. Debemos erradicar viejos mitos, como el mito del amor romántico, así como conductas machistas y estereotipos de género. Para conseguir este fin debemos aprender a comunicar estos valores de manera eficaz, así como promover que nuestros alumnos participen de manera activa  en su educación. 
Rosa María, la joven asesinada en Cartagena había puesto una denuncia esa misma mañana. Pero me pregunto si trabajar este tipo de contenidos en su clase, y en la de su agresor, habría evitado su muerte. Por desgracia esta es una pregunta que no podrá ser contestada ya.
Podéis leer los informes de la Fundación Anar sobre violencia de género adolescente en este enlace:https://www.anar.org/ . Prometo dedicar más entradas a este preocupante problema. 
Los que conocéis mi blog ya sabéis que suelo terminar cada entrada con una pieza musical. La música a lo largo de la historia ha servido para dar voz a nuestros sentimientos, y en este caso he pensado que lo más adecuado sería un Réquiem en recuerdo de esta joven. He decidido compartir con vosotros este Pie Jesu de la Misa de Réquiem de Andrew Lloyd Webber interpretado por Anna Netrebko. En una misa de Réquiem normalmente se pide a dios que conceda el descanso eterno a la persona en cuya memoria se realiza la misa. Supongo que a estas alturas ya habréis entendido porqué he elegido esta pieza. Os paso un enlace en el que podéis leer la traducción de esta pieza https://es.wikipedia.org/wiki/Pie_Jesu.




viernes, 7 de julio de 2017

Wollstonecraft y María

Hola de nuevo a todos los que me habéis seguido en estos años. Sé que llevo mucho tiempo sin escribir, demasiado quizá. Pero como ya sabréis me he estado dedicando en cuerpo y alma a mis estudios y, ya casi puedo decir que estoy a punto de terminar esta larga trayectoria.
Hoy me gustaría hablaros de Mary Wollstonecraft, a ella y a su novela María, le dediqué mi TFG (trabajo fin de grado). ¿Qué podría contaros de ella? Para muchos es la madre de Mary Shelley, otra grandísima autora de quien ya he hablado. Sin embargo, para muchos es la autora de Vindication of the Rights of Woman o Vindicación de los derechos de la mujer. Una de las primeras feministas de la historia.
Wollstonecraft, nació un 27 de abril de 1759, y yo nací en la misma fecha en 1974, así que tengo algo en común con ella, mucho más que mi fecha de nacimiento. Fue una mujer excepcional, adelantada a su tiempo, que supo valorar la importancia de la educación formal para alcanzar la independencia. Ahora tenemos mucha más libertad, pero en tiempos de Mary Wollstonecraft, una mujer era prácticamente propiedad de su marido; no tenía derecho a tener propiedad, no podía heredar, cuando se casaba sus propiedades pasaban a manos de su marido, etc.
Eso es precisamente lo que le sucede a María, una mujer educada por su tío, que le deja una herencia que le permitiría vivir de manera independiente el resto de su vida. No obstante, María se deja seducir por alguien a quien ella ve como un caballero, galante, amable y educado. En contra de los deseos de su tío se casa con él, y ahí comienza su desdicha.
Los príncipes encantadores, si esos de los que no hablan en los cuentos, no existen. Así que María se da cuenta de que su marido es un borracho, ludópata y pendenciero que está malgastando su herencia, de la que ella ya no puede disponer libremente. Furiosa, abandona a su marido al saber que este tiene una amante y, es a partir de este momento cuando nos comienza a narrar la terrible realidad de las mujeres del siglo XVIII
María huye desesperada, está embarazada y no tiene ya familia a quién acudir. Se aloja en lugares regentados por mujeres trabajadoras que, como ella son dominadas por hombres que malgastan el dinero que tanto les cuesta ganar. En esta novela Wollstonecraft relaciona el matrimonio con la esclavitud. Para las que habéis nacido en democracia os parecerá una comparación muy exagerada, pero para nada lo es. María está obligada por ley a volver con su marido, su patrimonio ya no le pertenece, y su hija, que nacerá más tarde, también pertenece a ese odioso padre que Wollstonecraft nos describe. María es perseguida sin tregua, cuando cree estar a salvo su esposo la encuentra, y debe volver a huir. Durante su huida nos va relatando la historia de las mujeres que se encuentra en su camino. Son historias duras, mujeres trabajadoras, explotadas por sus maridos que malgastan lo que ellas ganan y las maltratan sin piedad. Los hombres controlan tanto el poder económico como el poder judicial, por lo que no hay escapatoria para ellas. María termina sus días traicionada por otra mujer, (el sistema patriarcal empuja a las mujeres competir entre ellas por unas míseras monedas), y su perverso marido la encierra en una institución mental.
Así es como comienza la novela, María despierta y observa desde su ventana un paisaje decadente y sombrío, la descripción gótica del lugar nos recuerda que María ha caído en el abismo. Su hija ha desaparecido y ella se encuentra al borde de la locura. Su odioso marido la ha separado de lo que más quiere ya la ha encerrado para poder controlar su patrimonio sin tener que rendirle cuentas. Parece derrotada, pero sin embargo no lo está. Allí conoce a Jemima, su carcelera, una mujer que ha sufrido los rigores de la vida. Ha sido maltratada por su madrastra, que después la arroja a la calle. No culpéis del todo a la malvada madrastra, el sistema patriarcal no le da otra opción, tiene una hija y la situación económica de de su familia no es suficiente para mantener a dos hijas. Jemima se prostituye y roba para sobrevivir. Cuando por fin consigue enderezar algo su maltrecha vida se encuentra con María, y pasa de ser su carcelera a su amiga. Será ella quien ayude a María a escapar de su trágico destino.
No sabemos cómo acaba la historia porque Wollstonecraft murió trágicamente pocos días después del nacimiento de su hija Mary Shelley. Hay siete posibles finales, ninguno de ellos suficientemente desarrollados. Sin embargo, hay uno en el que Jemima encuentra a la hija de María y se la devuelve a su madre, esta decide vivir por ella. Ese es quizá el final que ella hubiera querido para su obra. Entonces Jemima, María y su hija establecerían una comunidad de mujeres, en la que estarían a salvo de la dominación de los hombres. En ella encontrarían paz, tranquilidad y armonía y, cuidarían unas de las otras. Por desgracia, esto no es más que una utopía y este final no es más que una pequeña intuición.Sin embargo, esta historia nos demuestra que la solidaridad entre mujeres puede salvarnos de las leyes injustas y enderezar de nuevo el rumbo de nuestras vidas. 
Creemos que las cosas han cambiado mucho en nuestros días, pero no es así. A día de hoy treinta y un mujeres han sido asesinadas por su pareja o ex-pareja. En Asturias por primera vez hay dos menores condenados por violencia de género; han ingresado en un centro de seguridad para menores. Y aún quedan muchos resquicios de machismo en nuestra sociedad. Un juez no ve indicios de violencia sexual en el abuso de una niña de cinco años, y otras muchas sentencias que nos demuestran que el sistema patriarcal en España no está del todo extinguido, lo podéis comprobar en este enlace http://www.elcomercio.es/sociedad/201705/16/violencia-sexual-abuso-nina-20170516115159.html.

Por este y tantos motivos me indigna que algunas personas por pura ignorancia digan alegremente que feminismo y machismo son lo mismo, o salgan con un yo no soy feminista, lo mío es la igualdad. Señoras, y no nombro a nadie, sin feminismo no habría igualdad. ¿Han leído ustedes a alguna autora feminista? Les recomiendo que lean a Virginia Woolf, Simone de Bevaouir, Chimamanda Ngozi-Adicnie y, si todavía tienen tiempo les recomendaré a Jane Austen y Charlotte Brönte. Sí, señoras, Jane Eyre es una novela feminista y todas las novelas de Austen también, porque lo que hacía esa gran escritora era criticar de manera muy irónica el sistema dominante que asfixiaba a las mujeres. 
Y como siempre para terminar esta entrada me gustaría compartir con vosotros una pieza musical. Como ya sabéis me encanta Anna Netrebko, una de las mejores sopranos de nuestro tiempo, así que voy a compartir con vosotros una escena de Anna Bolena de Donizetti. He escogido esta aria porque considero que Ana Bolena fue una víctima del sistema patriarcal y de la mezquindad de su marido Enrique VIII, que consideraba a sus mujeres objetos de su propiedad de los que podía disponer como quisiera. Por desgracia los crímenes de honor siguen existiendo, y no se disfrazan de delitos de Lesa Majestad. 


sábado, 4 de febrero de 2017

Más valientes y luchadores que nadie


Parece que últimamente me cuesta mucho trabajo sentarme delante de mi ordenador para reflejar en este blog todo aquello que me preocupa. Sin embargo, hoy he sentido la necesidad de retomar esa buena costumbre de hablar sobre lo que me inquieta, para relataros algo que me ha sucedido este mañana.

Hoy cuando me he levantado no recordaba que era cuatro de febrero, una fecha marcada en el calendario como el Día mundial contra el cáncer, enfermedad de la que ya os he hablado alguna vez. El caso es que he salido a hacer unos recados, y al llegar a la plaza de España una señora me ha preguntado si quería colaborar con un donativo contra el cáncer. Por supuesto le he respondido que sí, nunca me niego a aportar algo, por pequeño que sea, para contribuir a la investigación. No me di cuenta al principio, pero enseguida cogió un poco de confianza y me dijo que está luchando contra el cáncer de mama, del que ya fue operada en junio. Me he puesto a hablar con ella y con el señor que la acompañaba, que me contó que él ha padecido el linfoma de Hodgkin, que todavía sigue tomando su quimio en pastilla, pero que no pierde la sonrisa y sigue luchando por él mismo y por sus dos nietos, a los que no quiere dejar de ver crecer. Me he despedido de ellos con un par de besos y con la felicidad de haberme topado con dos personas tan valientes, que han olvidado sus males para recaudar fondos para la investigación. No os lo he comentado todavía, pero los efectos de la enfermedad aún son visibles en ella, aunque se esfuerza porque no se noten. Lamento no haberles preguntado sus nombres, habría sido un bonito homenaje, no obstante, creo que no hace falta porque así el homenaje se puede hacer extensivo a todas esas personas que siguen luchando contra la enfermedad.



La lucha contra el cáncer es muy dura, y lo sé porque lo he visto de cerca, la quimio duele, no sólo cuando entra a través de la vía, sino más tarde, cuando un inconfundible dolor de huesos te recuerda la batalla que estás librando. Además, los enfermos de linfoma o leucemia deben extremar las precauciones porque apenas tienen defensas y un simple catarro podría provocarles la muerte. Hay momentos en los que lo único que quieren es llorar y, en esos momentos lo último que necesitan es que alguien les diga que tienen que ser fuertes. ¿Sabéis por qué no lo necesitan?, la respuesta es muy simple: porque ya lo son, como las dos personas que me he encontrado esta mañana, más valientes y luchadores que nadie.

Hoy este reencuentro con mi blog está dedicado a estas dos personas de las que no sé sus nombre que, aunque no lo saben, me han iluminado el día con su esperanza. 

Ya sabéis que siempre termino mis entradas con música, y hoy como es una entrada muy especial he pensado en alguien que ha pasado por una leucemia y la ha superado. Me imagino que los que soléis leerme ya sabréis de quién estoy hablando, porque no es ningún secreto que me gusta la ópera. Resulta muy evidente que me refiero a José Carreras, porque desde su fundación sigue luchando para que otras personas siguen viviendo después del cáncer como un día lo hizo él.