miércoles, 20 de marzo de 2013

A la sonrisa más dulce


En estos días me he sentido un poco tristona, no sé si será la primavera, que dicen que la sangre altera, o que echaba de menos a gente que ya no está, y aunque han pasado muchos años, los recuerdos y la ausencia siguen siendo tan fuertes como al principio. El tiempo se congeló un buen día del mes de febrero en 1992, ocurrió lo mismo un día de junio hace casi cuatro años, y volvía a suceder durante unas navidades, hace ya dos. Es ley de vida y no podemos hacer nada por evitarlo, pero es inevitable echar la vista atrás, y recordar cuando nuestras vidas estaban completas, con esas personas que hoy ya no están, me imagino que os pasa a vosotros también.

Entonces sales a la calle, te fijas en ese hermoso y tímido sol que permanece en el cielo, y piensas en como te gustaría que esas personas estuvieran aquí, ¡ay!, ¡si me viesen ahora!, ¡si supiese las notas que he sacado! Pero claro, no puedes llamar por teléfono para contárselo, así que miras al cielo y piensas que quizá desde algún lugar ese ser querido está sonriendo por todo lo que has logrado, y se siente muy orgulloso de ti, y esto que algunos le parecerá una tontería para otros es un gran consuelo, y no hace daño a nadie.

Así que la vida sigue y tú con ella, dentro de algo más de un mes los treinta y ocho serán treinta y nueve, y  no pasa, nada porque como bien dice mi amiga Silvia, no se nos nota, somos aun muy jóvenes y la vida aun guarda grandes sorpresas de las que sin duda seremos las principales protagonistas.

Y así andaba yo estos días, melancólica, triste, pensando en cosas que  pudieron ser y no fueron, en gente que ya no está, en otros que siguen aquí pero un poco pachuchos. Pero todo pasa y el sol parece que vuelve a brillar, la primavera aunque se hace de rogar asoma ya tímidamente, así que he decidido dejar la melancolía de lado y seguir sonriendo a  la vida. Motivos para seguir  sonriendo tengo, así que fuera tristezas, bienvenida primavera, soy muy afortunada, tengo mucho y no tengo ningún derecho a lamentarme. Después he ido a ver a mi nonagenaria abuela y todo ha pasado, ella sigue aquí, sonriendo con mis éxitos y desvelándose por mí, ¿qué más quiero?, sin duda nada.
La primavera siempre vuelve a su cita todos los años,
dentro de poco de nuevo podré ir a leer a los parques

En la tele salía una familia asturiana, con una preciosa niña de nombre Julia, que está aquejada de una de esas enfermedades que llaman raras, no habla, apenas puede caminar por si misma, pero la pequeña a pesar de todo sonreía a las cámaras. Nos conquistó a todos, con su dulzura, sus enormes ojos marrones, que  miran a la vida sin preguntarle por qué, ella quizá no es consciente de su enfermedad, así que se ríe sin importarle lo que pase, toda una lección para los que somos capaces de ahogarnos en un vaso de agua. Sus padres sacan fuerzas de flaqueza para que ella no note su tristeza, y se desviven para que su pequeña tenga una vida digna, tratamientos y medicamentos caros, lo que haga falta, lo que importa es que Julia sigue sonriendo. Así que su madre se ha enfrascado en un blog desde el que nos propone retar al síndrome de rett, con el que espera recabar fondos para investigar esta enfermedad. Nos vende pulseras, diademas, broches todo realizado por sus propias manos, y con mucha ilusión: la de poder sacar adelante a su hija. No dejéis de echar un vistazo y así conoceréis de primera mano la lucha de esta familia por sacar adelante a su hija.

Así que yo esta mañana cuando me sentaba frente al ordenador dispuesta a dar rienda suelta a mi melancolía, he mirado la foto de la niña en el blog, y con su dulce sonrisa se ha borrado todo lo demás. La vida es muy bella, y cuando nos sonríen seres tan dulces como Julia, sin duda se vuelve aun más hermosa.

Estos días me encontré casualmente un vídeo de Fred Astaire y Eleanor Powel, ¡que gran pareja de actores!, en el que se marcaban unos pasos de claqué con una estupenda Beguin the Beguine  , la escena no podía ser más hermosa. No sé vosotros, pero de pequeña vi muchas películas de este gran actor que tantas veces compartió cartel con la gran Ginger Rogers, recuerdo que me queda absorta viéndolos bailar, es que eran sensacionales, ¿verdad?

4 comentarios:

  1. Muchísimas gracias Noelia! Ya sabes que esta lucha que hemos emprendido toda ayuda y difusión de nuestra causa es poca! Un besazo muy fuerte de nuestra princesita Julia! Muaccccss

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  2. No hay nada que agradecer, si puedo hacer algo más por vosotros ya sabéis donde estoy para todo lo que os haga falta, pienso dedicarle muchas más entradas a la niña y a vuestra lucha. Un beso muy fuerte y mucho ánimo

    Noelia

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  3. Maravillosa entrada. Lo de los abuelos lo entiendo muy bien. Yo el día del padre tuve esa sensación recordando a mi abuelo. También voy a cumplir 39 y sufro mucho al recordar a mis abuelos, no me queda ya ninguno. Y los dos con los que mejor me entendía y que eran parte de mí se fueron con 5 meses de diferencia. No había asumido la falta de uno y ya se me fue el otro, pero bien es verdad que hay que mirar hacia delante, hay tantos motivos para disfrutar, somos afortunadas de tener salud y un techo con la que está cayendo. Comer cada día es un privilegio así que hay que ser optimistas. Un besito.

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  4. Hola Marigem:
    ¿Sabes que yo a veces me sorprendo hablando con ellos?, y con mis güelinas, que son mis bisabuelas, me gusta pensar que desde algún lugar me escuchan y se alegran al saber que me acuerdo de ellos. Pienso disfrutar todo lo que pueda de mi abuelita, espero que dure por lo menos diez años más. Un besito guapa

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