domingo, 3 de marzo de 2013

Por qué no nos gusta buscar empleo


Revisando mi correo esta apacible, y sorprendentemente soleada mañana de domingo, me he encontrado con un debate en LInkedin, al que no he podido evitar asomarme: ¿Por qué no nos gusta buscar empleo?

Las respuestas eran de todo tipo desde que es muy duro, resulta frustrante, los entrevistadores siempre van a pillar, hasta “a los parados se nos trata muy mal”, de una chica, que evidentemente se siente muy mal en su situación de parada , pero, ¿quien no se siente así? A veces todos nos hemos tenido que enfrentar a miradas llenas de reproche, a comentarios desagradables, “si no trabajas es porque no quieres”, ¡claro!, cinco millones de parados y no trabajo porque no quiero.

Es verdad que a veces me siento muy frustrada, y ha habido ocasiones en las que he sentido ganas de mandarlo todo a la porra y volver de nuevo al Londres de mis amores,  a ser posible sin billete de vuelta. En este país la gente es muy dada a juzgar a los demás, y nadie sabe ponerse en el lugar del otro, nos falta empatía, sobre todo en los momentos duros cuando las cosas realmente se tuercen, y no sabemos como salir del entuerto.  Estos son tiempos convulsos y duros, así que salir de este entuerto no depende solo de nosotros mismo; si las empresas están cerrando, y las que aguantan lo hacen a duras penas, la solución parece muy  lejana y complicada.

Yo también he tenido que soportar esas miradas de reproche, y algún que otro comentario desagradable, también he tenido que soportar que me juzguen, algo que antes me dolía, pero ahora me da igual, que digan misa en arameo si quieren. He decidido ser la dueña de mi destino, perseguir mis sueños, que al final han resultado ser muy diferentes a los que tenía en otra época de mi vida. Decidir estudiar  una carrera en la UNED ha resultado ser el revulsivo que necesitaba para salir de la apatía y el desánimo en el que había caído sin remedio. Estoy haciendo algo que me gusta, que me llena de satisfacción, y  mira por donde el control lo tengo yo y nadie más que yo. Sigo teniendo que afrontar miradas de reproche y a veces hasta alguna que otra impertinencia, pero me resbala, ya no me importa, porque mi objetivo está claro y no pienso parar hasta que lo alcance. Es mi vida, como ya he dicho otras veces un libro en blanco en el que yo voy escribiendo las páginas, así que ahora me dan igual entrevistadores de medio pelo, que creen haber descubierto América en un vaso de agua. Mi vida está completa, o casi completa, ya no me siento abandonada en medio del desierto, o en esa playa en Naxos, como Ariadna, abandonada por Teseo.

El camino no es fácil, hay que estudiar a todas horas y mi atención no puede decaer en ningún momento, a veces quienes están a mi alrededor no me lo ponen fácil, pero yo no me rindo,  no lo pienso hacer. Estoy labrando mi propio camino y creo que mis pasos empiezan a apuntar en la dirección correcta, el tiempo dirá a donde me lleva el sendero que yo misma he escogido.

Cuando me siento triste siempre doy un paseo a la orilla del mar
así se me curan todas las penas

A todos vosotros no os rindáis, no os dejéis intimidar por entrevistadores, que quizá realizan su trabajo a desgana, hartos de tanto candidato al que entrevistar, candidatos que a veces, están más preparados y son bastante más inteligentes que ellos mismos.
¡Ojo!, que no estoy diciendo que todos los entrevistadores sean así, hay personas como Lidia Llop, que tratan de ver a las personas a las que entrevistan como seres humanos, y tratan de ayudar con su experiencia en recursos humanos a quien ahora mismo lo está pasando muy mal. Son personas honestas y trabajadoras, con don de gentes y empatía, verdaderos profesionales, que lo que buscan es encontrar buenos profesionales con los que poder trabajar, y eso es lo que debería buscar el verdadero profesional de los Recursos Humanos. Nos dan su tiempo y hasta su amistad para que al final consigamos ese anhelado puesto de trabajo. Así que ya sabéis si un entrevistador os hace sentir que no valéis para nada, vosotros ni caso, por supuesto que valéis mucho, y el mundo lo descubrirá tarde o temprano.

Hoy la pieza musical es un poco distinta, después de mi taller poético con Javier Almuzara, del que tanto tengo que aprender, me he acordado de uno de esos poetas que tantas veces me ha emocionado: Miguel Hernández, el poeta del pueblo, y de esos versos a los que prestó su voz Joan Báez. A veces yo también me he sentido herida por la vida, por el amor, en fin, ¿quien no ha sentido esa desazón en su interior alguna vez?Así que hoy no he podido evitar cantar yo misma esos versos, y sí, ha sido en la ducha, pero es que yo canto en todas partes ;-).




4 comentarios:

  1. Noelia, mucha fuerza!!!
    Todos nos enfrentamos a situaciones difíciles y no hay que verse como un parado sino, como bien dice Andrés Pérez, como un profesional que actualmente no tiene ningún proyecto en marcha. Pero hay oportunidades y muchas cosas que mejorar y hacer. Con una actitud positiva y mirando hacia adelante lo conseguirás. Un abrazo!! Laura.

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  2. Hola, por fin te puedo comentar. Estos días estuve liadísima pero te leo, me ha encantado especialmente tu entrada de El Lado bueno de las cosas, una peli que me cautivó. Y la de María Asquerino, que pena me da que alguien, aunuqe sea mayor, nos deje. Un besito, veo que tienes mucho ánimo con los estudios y a ver si tienes suere, y claro, espero que respondas a las preguntinas para saber más de ti. Por cierto, preciosa foto, el Muro siempre ha sido mi lugar de evasión, cuando voy agobiada y paseo, especialmente si hay algo de frío y bruma, vuelvo renovada. Y en verano me baño a diario, me rnueva. Besinos y te sigo leyendo.

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  3. Hola Laura:

    Muchas gracias por tu comentario, tú eres una de esas personas que aportan luz a mi vida, que siempre estás ahí, que ganas tengo de desvirtualizaros a todas. En fin, mira si primero escribo primero hay alguien que me ofende al respecto, ya sabes amistades que a menudo confunden la sinceridad con la impertinencia, mejor estaban callados. Pero luego hay gente como tú, como Lidia, como Emma, que enseguida me arropáis y me hacéis sentir mejor, no tengo palabras.Así que a esas personas mal intencionadas no les pienso hacer ni caso, después de todo ya sabes que a veces quien más habla más tiene que callar. un beso y muchas gracias por estar siempre ahí, eres un sol
    Noelia

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  4. Hola Noelia.
    La sensación de libertad que describes es genial, yo la he sentido y la siento todavía.
    Buscar trabajo llegó un momento en el que no me gustaba porque de hecho las propias condiciones de las ofertas de trabajo no me gustaban. Eso fue en época pre-crisis pese a que yo opino que los titulados universitarios hemos estado en crisis desde mucho antes.
    Por eso opté por no buscarlo más (de la forma tradicional, se entiende).
    Un saludo
    Antonio

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