martes, 1 de octubre de 2013

La tragedia de Tchaikosvky

Hace algo más de un año La dos programó Iolanta de Tchaikosvky , una bellísima ópera de la que ya os he hablado en otra ocasión. La emisión de la ópera fue precedida de un reportaje en el que se desgranaba el argumento y algo más sobre el estreno de la obra, como por ejemplo que su autor ofendió al Zar al mostrar a un rey que se equivoca.,Pero si hubo algo que me llamó poderosamente la atención, fue saber que esta obra fue escrita dos años antes de su suicidio. Yo, que no sabía que el gran autor ruso se había suicidado, me quedé perpleja, ¿qué sería lo que llevó a un hombre de su talento a poner fin a su vida? No lo podía entender, y sin embargo, en estos días he ido descubriendo la gran tragedia que vivió Tchaikovsky.

Cuentan que Tchaikovsky vivió atormentado por su homosexualidad,  que intentó mantener las apariencias, tratando de vivir una doble vida, que no le proporcionó la felicidad que él esperaba. Intentó formar una familia, cuentan que le gustaban mucho los niños, pero su matrimonio fue un completo desastre, lo que contribuyó a forjar esa personalidad atormentada que tan bien refleja una de sus obras maestras: “La Sinfonía Patética”. No se sabe a ciencia cierta si realmente se suicidó, ya que se trata de una teoría surgida en los últimos años, que no parece haber sido probada. Sin embargo, lo que si parece probado, es que el compositor vivió un infierno personal al tratar de mantener oculta su verdadera orientación sexual.

Entonces me pongo a reflexionar y me doy cuenta de que han pasado muchos años, pero las cosas no han cambiado mucho en Rusia. Desgraciadamente los homosexuales siguen sufriendo la peor discriminación en este país, y lo que es aun peor, se prepara una ley que agravará aun más su situación. Por desgracia Rusia no es el único país en el que los homosexuales se ven terriblemente discriminados. En algunos lugares la homosexualidad es castigada con penas de cárcel, e incluso en algunos lugares puede acarrear condena de muerte, terrible, ¿verdad?

La homosexualidad no es ninguna enfermedad, tampoco es una desviación, es una opción sexual libremente elegida, igual que yo he elegido ser heterosexual. No debería acarrear ningún tipo de discriminación, y desde luego me parece deleznable que puedan sufrir penas de cárcel por ello, y ya no digamos lo que me parece la pena de muerte por este motivo, no tengo palabras. Son personas como tú y como yo, con sus virtudes y sus defectos, y si hay algo que tengo claro es que no hacen mal a nadie, por eso siempre les voy a mostrar mi apoyo.
Cuando residía en Londres tenía muchos amigos que han elegido ser homosexuales, y por supuesto mi relación con ellos era maravillosa, igualita que la relación con el resto de amigos heterosexuales. No hay diferencias entre personas por su orientación sexual, todos lloramos cuando estamos tristes y reímos cuando estamos contentos. De vez en cuando sollozamos por alguien que nos ha roto el corazón, ¿a quién no le han partido el corazón alguna vez?, y si encontramos a alguien especial enseguida nuestro mundo se ilumina. No importa si el motivo de nuestros desvelos es de nuestro sexo o del contrario, lo que realmente importa es que nos respetemos unos a otros, y tratemos de entendernos, que nadie intente imponer sus ideas a los demás. El respeto y la tolerancia son lo más básico en una sociedad que aspira a ser modélica, pero que  sin embargo todavía tiene mucho camino por recorrer. Creemos que hemos avanzado mucho, pero demasiado a menudo nos sentimos amenazados cuando el vecino de al lado es diferente. Entonces sospechamos de él las peores intenciones, en secreto vamos acumulando prejuicios contra personas que realmente no conocemos, y pensamos que  nuestra sociedad se derrumba a causa de ellos. No es así, nuestra sociedad se derrumba porque cada uno vamos a lo nuestro, no nos importa lo que les pasa a los demás, “mientras no me pase a mí”, nos decimos, pero no es así como realmente debería ser, ¿verdad?

Esperemos que las generaciones de mañana aprendan
respeto y tolerancia
Foto Gratis
Respetemos a quienes nos rodean, no les discriminemos porque sean diferentes a nosotros, debemos aprender que en una sociedad plural tiene que haber muchos puntos de vista diferentes, y por supuesto diferentes orientaciones sexuales a la nuestra, todas ellas son igual de válidas. Dos personas del mismo sexo que se quieren pueden y deben ser tan felices como una pareja heterosexual, lo que importa es el amor que comparten, después de todo, ¿quién no busca ser amado? ¿Qué más da que los protagonistas de ese amor incondicional sean dos hombres, dos mujeres, o un hombre y una mujer? Aprendamos a amar y respetar las diferencias y seremos una sociedad mucho mejor, entonces avanzaremos.


Y como no podía ser de otra manera os tengo que dejar con la Sinfonía Patética de Tchaikosvky, espero que os guste.


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