miércoles, 28 de agosto de 2013

En recuerdo de mis abuelos

Hoy es San Agustín, una fecha que tiene mucho significado en mi familia, ya que tal día como hoy nacieron mi madre y mi abuela materna, y además era el santo de mi abuelo que se llamaba Agustín. Por eso estos días de verano me están resultando un poco melancólicos, con tantos recuerdos brotando de nuevo en mi memoria.
Hace hoy un año nos reunimos toda la familia para festejar el noventa cumpleaños de mi abuela, como os podréis imaginar fue una velada inolvidable en la que la protagonista disfrutó como nunca, sintiéndose la reina de la ocasión y sonriendo como hacía tiempo que no la veía sonreír. Decir que disfrutó de aquella reunión familiar es poco, se hizo fotos con todos, y nos abrazó y nos besó infinidad de veces. Entonces no sabíamos que sería la última reunión familiar pero intuíamos que ya no habría muchas más oportunidades como esa, así que la disfrutamos al máximo, y yo nunca olvidaré que se empeñó en sentarse a mi lado, cuando todos habían dispuesto que ella ocupase la cabecera de la mesa.
El tiempo pasa y hoy esa reunión familiar con mi abuela como protagonista es solo un recuerdo entrañable, de esos que se atesoran en la memoria y salen siempre a colación cuando nos embarga la emoción al acordarnos de aquellos que ya no están entre nosotros. Nos quedamos con los besos y los abrazos, las muchas sonrisas que nos regaló y con todos los recuerdos de toda una vida en la que hubo cosas buenas y malas, pero fue una vida plena y larga en la que tanto amor nos regaló.
Hoy mis abuelos ya no están entre nosotros, quizá me observen desde alguna estrella, pues dicen que somos polvo de estrellas. O por ventura serán ellos los que me iluminen para que así brote esa luz que dicen que emano. O tal vez suceda como decían los romanos, y ahora convertidos en mis manes, guardianes de mi vida, velan por mi bienestar, acompañando con su presencia invisible mis titubeantes pasos en este camino que he elegido.
Quedan los recuerdos de los paseos por el paseo marítimo de Candás, por el que tantas veces caminó mi abuelo, o los bailes en la plaza de la Baragaña los días del Cristo. Tampoco faltan los recuerdos de aquellos domingos en San Antonio, disfrutando del sol asturiano, días muy felices que ahora forman parte de mis mejores recuerdos, y que sé que siempre me acompañarán, guardados para siempre en el baúl de mi memoria.
Nunca olvidaré las bromas de mi abuelo, ni de las veces que fue a casa Crista a comprar cigarrillos a escondidas de mi abuela, como tampoco podré olvidar las broncas de mi esta al enterarse.
Yo que fui la primera nieta me sentí siempre muy unida a ellos, dice mi madre que mi hermana María y yo no salíamos de su casa, y así crecimos entre Candás y Gijón, amando ambos lugares por igual.  Si Machado decía en aquellos versos inolvidables: “Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla”, la mía son recuerdos con el olor a salitre del muelle de Candás. Mis recuerdos saben también a sardinas asadas cada primero de agosto, y a bollos preñados el día de San Antonio, para después endulzarlos con el sabor de las marañuelas de Candás.

En los alrededores del Faro de Candás he vivido algunos de los mejores momentos
de mi infancia. Os invito a visitar un blog donde he podido encontrar muchas
cosas que no sabía de su historia 
                       


Los abuelos se van, pero nos dejan los mejores recuerdos para que de esta manera jamás nos olvidemos de ellos, y así donde quiera que vayamos su presencia siempre nos acompañará, por eso hoy este post está escrito en recuerdo de los míos.
La foto del faro de Candás la he sacado de un blog muy interesante que nos explica algo más de la historia de este faro, os invito a que os paséis a echar un vistazo, seguro que os resultará de gran interés.

Y para honrar la memoria de mis abuelos hoy he decidido compartir una pieza musical interpretada por Victoria de los Ángeles, una de las más grandes sopranos que dio este país para el  mundo entero. Espero que os guste.


3 comentarios:

  1. Hoy eres tú la que me has emocionado. Yo perdí mis abuelos con apenas cuatro meses de diferencia entre uno y otro, así que imagínate el dolor. Creo que el final de mi abuela se aceleró al quedarse sin su marido. Yo también fui al Cristo, a cenar sardinas, a comer helados en la Baragaña, y sigo teniendo primos allí, aunque una por desgracia nos dejó con 35 años, y desde entonces Candás me produce sentimientos agridulces. Me considero afortunada por haber disfrutado a mis abuelos muchos años, mi abuelo fue a la comunión de su bisnieta conduciendo su propio coche, que no todos lo pueden decir, pero cada día los echo más de menos, y por mucho que sea ley de vida todo el tiempo que los disfrutamos siempre es poco. Precioso post, y a mi también me gusta mucho el faro, me encanta ir en otoño a pasear por el parque de San Antonio(SI TE FIJAS EN MI BLOG, LA FOTO DE CABECERA QUE ES UNA PUESTA DE SOL ESTÁ SACADA ALLÍ, A LA IZQUIERDA SE VISLUMBRA UNA ESCULTURA MUY CARACTERÍSTICA) y como decía, cada otoño vamos a ese parque y nos gusta ver como se enciende el faro cuando el sol se va. No he podido ni escuchar la música, has removido muchos recuerdos, pero me imagino que como siempre, preciosa. Un besito.

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  2. Por cierto, mi poeta preferido, del que podría recitarte cualquier cosa, ya sea de Campos de Castilla, de Galerías o de cualquier etapa de su vida es Machado, tengo toda su obra y sus biografías, y no me cansa. Un besín.

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  3. Hola Marigem:
    Pues no había dado cuenta de que la foto de tu blog estaba sacada en Candás, ¡qué fallo!, no será porque no la haya visto pocas veces!!! En fin, es verdad que ya me habías contado que tenías muchos lazos con ese pequeño pueblo de pescadores. En cuanto a la pérdida, yo le comentaba a mi hermana que cuanto más tiempo disfrutas de la presencia de tus abuelos más duele perderlos, por lo menos eso es lo que me ha pasado a mí. Viví con mucho dolor la muerte de mis otros abuelos, pero nada parecido a como me sentí cuando murió mi abuela materna, que además ya era la última. Lo bueno es que nos dejan todos los recuerdos felices que formarán parte de nuestra memoria para siempre. Un beso y gracias por pasarte siempre por aquí, eres un sol ;-)
    Noelia

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