viernes, 9 de agosto de 2013

Sueños de libertad de expresión

Hace un par de días hablaba de sueños, de la importancia que tienen en nuestras vidas, y os aconsejaba que cuando uno de esos sueños se os rompe busquéis otro, no os lamentéis de vuestra mala suerte, porque seguro que habrá algo nuevo esperando en el camino. Entonces he reparado en un par de historias muy duras que me han descubierto los chicos de Amnistía Internacional, a quienes sigo a través de la red. Se trata de la historia de Amina, de la Asociación Femen en Túnez, y Raif Badawi, quienes se enfrentan a penas de cárcel muy severas por ejercer su derecho a la libertad de expresión.

Amina escribió en la tapia de un cementerio la palabra Femen, como medida de protesta ante la manifestación en contra de los derechos de las mujeres realizada por un grupo radical tunecino. Esto le acarreó graves consecuencias, ya que fue sometida a un juicio sumarísimo en el que fue acusada de difamar a un funcionario, al que ella había acusado de maltrato, si bien esta acusación fue desestimada, por desgracia Amina podría ser condenada a dos años de cárcel por profanar un cementerio.
Por su parte Rai Badawi, escritor y activista de Arabia Saudí, ha sido condenado a siete años de cárcel y seiscientos latigazos, por expresar sus ideas de manera pacífica. El único delito de este escritor es haber abierto un foro online en el que se expresan de manera libre y pacífica comentarios anónimos, expresando en la mayoría de los casos deseos de apertura y liberalismo en un país que vive anclado en el feudalismo. Dichos comentarios han sido considerados ofensivos por las autoridades religiosas de ese país, lo que ha llevado a una condena injusta que viola completamente la Declaración de los Derechos Humanos, en pocas palabras, es una aberración que espero no se lleve nunca a cabo.

Amina y Raif sueñan con vivir en un país libre de las ataduras del fundamentalismo religioso, en el que todos los seres humanos tienen un nombre y los mismos derechos, en el que nadie es castigado por ejercer su derecho a la libertad de expresión. Amina sueña con un país en el que las mujeres puedan pasear libremente por sus calles, sin sufrir las iras de los dementes religiosos que las oprimen, donde ser mujer no implique ser ciudadanas de segunda clase y formen parte de una sociedad que no es excluyente. Raif sueña con una Arabia Saudí más abierta, en la que cada cual pueda expresar libremente sus ideas, y todos los seres humanos tengan los mismos derechos, así las violaciones de los derechos humanos dejarán de repetirse diariamente, y hablar libremente no significará una condena de siete años de prisión y seiscientos latigazos.

Tiene razón Mafalda, hasta el perro tiene
derecho a expresarse ;-)

Yo también sueño con un mundo así, pero a veces los sueños parece que se nublan y se convierten en pesadilla, al menos así debe ser para estas dos personas, y por desgracia no son los únicos, espero que los sueños de libertad de expresión lleguen a cumplirse algún día.

Y para terminar os dejo con la música de Prokofiev, quien en su día sufrió en sus carnes, al igual que su esposa las iras de un régimen dictatorial que consideró su trabajo subversivo, sin embargo, su música llegó lejos y hoy en día es considerado uno de los mejores compositores de la historia.


1 comentario:

  1. Excelente post, Noelia. Hay que apoyar a las personas que defienden sus derechos, los del planeta y los de los animales.

    Un abrazo :-)

    ResponderEliminar