domingo, 18 de agosto de 2013

La maternidad en Liberia

Me decía un amigo hace unos días que tengo una sensibilidad especial, algo que me hace diferente, y debe de ser verdad, porque a menudo me sobrecojo cuando veo las noticias, especialmente aquellas que me recuerdan la existencia de otros lugares en los que la vida es un deporte de alto riesgo.
Así esta mañana de domingo mientras desayunaba veía un programa en la BBC titulado El lugar más duro para ser  una matrona, y una vez más no pude evitar sentir un escalofrío al comprobar lo difícil que es algo tan natural y bonito como dar a luz en algunos lugares.
Suzanne Saunders-Blundell es una matrona británica que se trasladó a Liberia para ayudar y enseñar a las matronas de ese país, quienes a menudo ven morir a las madres y a sus bebés debido a la falta de medios y a las duras condiciones de vida en ese país. Muchas veces las madres no tienen tiempo de llegar al hospital, por lo que son atendidas por gentes del lugar, tal y como lo han hecho siempre, que desgraciadamente no tienen ningún conocimiento médico. Así es habitual que muchas madres mueran en el parto, al igual que sus bebés, de esta manera un momento tan hermoso como dar a luz se convierte en una experiencia terrible y temible. Las matronas se ven impotentes, como se vio la propia Suzanne al no poder evitar la muerte de una joven que había intentado abortar por sus propios medios, su demora en acudir a un centro médico hizo que la infección causada por el aborto clandestino le costara la vida. En ese momento la matrona británica se sintió absolutamente sobrecogida, “nunca he visto a nadie morir”, decía, “era como si casi estuviera muriendo enfrente de nosotros”. Lo que para nosotros y la propia Suzanne es un auténtico horror es algo habitual en Liberia, allí la vida y la muerte penden de un mismo hilo, que con frecuencia se rompe por falta de medios y medicinas. Ver morir a una persona después de haber hecho todo cuanto está en sus manos puede ser frustrante a veces, como afirmaba Lucy, la más veterana de  las matronas, pero al no haber nada más que puedan hacer necesitan seguir adelante con su trabajo sin mirar atrás.     
Allí los bebés prematuros eran envueltos en papel de aluminio, a pesar de contar con una incubadora donada por UNICEF, que desgraciadamente ninguna matrona sabía utilizar, pero allí estaba Suzanne, para enseñarlas a hacerlo. Sin embargo, a pesar de las duras condiciones de trabajo, esas mujeres aman su trabajo y lo hacen convencidas de que están haciendo algo importante, algo que quizá nos falta a nosotros, que tantas veces nos vemos obligados a hacer aquello en lo que no creemos, pero poco más podemos hacer, tenemos que comer, ¿verdad?

No se me escapa que la joven del reportaje murió al tratar de abortar por sus propios medios, lo que hace necesario leyes pro-aborto que eviten esas prácticas ilegales que cuestan la vida a tantas mujeres. También es necesaria la prevención, pues muchas de esas mujeres tienen más hijos de los que realmente pueden mantener, una de esas madres llegó a rogar a Suzanne que se llevara a alguno de sus hijos, lo que nos da una idea de sus desesperación. Traer hijos a este mundo es algo muy hermoso, pero traer hijos al mundo para que pasen hambre y  mueran de inanición es terrible.

Ser madre es una experiencia muy hermosa
sin embargo en África es algo muy duro también

Nosotros lo tenemos todo, estamos viviendo una crisis económica terrible, y no nos damos cuenta de ello. Nos lamentamos y pensamos que nuestras vidas nunca volverán a ser las mismas, no tenemos la culpa de lo que ha pasado, la gran mayoría de nosotros no hemos vivido por encima de nuestras posibilidades, cantinela que hemos oído demasiadas veces en los últimos tiempos.
Nos vemos incapaces de seguir adelante y nos olvidamos de lo que realmente merece la pena, porque lo tenemos todo en realidad y quizá lo hemos dado todo por supuesto. Yo he aprendido que cuanto necesito está a mi alcance, no me hace falta tener un armario ropero como el de las chicas de la tele, ni quiero convertirme en un icono de estilo. Tampoco me hace falta salir a cenar todas las noches, y me conformo con un sándwich en buena compañía, después la película de todos los sábados convierte una velada muy simple en algo extraordinario. Además aquí en Asturias tengo los mejores paisajes para pasear, como los acantilados de la Providencia. Tengo un techo sobre mi cabeza, y sé que si tengo algún problema de salud mi médico de cabecera pondrá todos los medios a su alcance, que son muchos, a mi disposición, no necesito nada más.


Me gustaría poder cambiar el mundo, pero sé que no puedo, pero mientras exista gente como Suzanne me quedará la esperanza de que eso sí es posible, y con eso me basta. Dicen que soy muy valiente, tal vez sea cierto, pero creo que Suzanne es mucho más valiente que yo, porque después de la experiencia vivida en Liberia ha viajado a Nepal y a Tanzania para ayudar a mejorar las cosas, y de esta manera ha llevado esperanza a lugares donde quizá ya no la había.

Os dejo un enlace donde podéis leer todo sobre la experiencia de Suzanne en Liberia.

Y para terminar os dejo con una de las voces más hermosas de África, mujer y luchadora Cesarea Èvora, que nos dejó hace poco tiempo pero nos legó su hermosa voz con la que cantó a un continente lleno de color y luz, pero también de miserias y tinieblas.


2 comentarios:

  1. Me encanta esta entrada,te lo dgo de verdad, especialmente por motivos personales. Cuando nació mi hija, mi compañera de habitación era de Liberia, ella y su marido eran de allí. Nos hicimos amigas porque aunque te parezca increíble en Cabueñes, en esos días, nadie de la planta hablaba inglés que era como ella se defendía y cuando no estaba su marido no tenía con quien hablar charlábamos. A veces me contaba cosas de su país que me dejaban fría, es increíble que como tú dices aquí seamos tan superficiaes y allí no tengan nada, se mueren de hambre. La chica se llamaba Juliette y tuvo una niña. No sabes qué miedo pasó, lógico si pensamos que en su país se mueren en el parto.Hace tiempo que no la veo, me asusta pesar que con la crisis haya regresado.
    Y de Cesarea Evora tengo otra anécdota. No sé si recordarás que en 2007 vino a Gijón. Yo no pude ir porque mis hijos tenían un ensayo genera en La Laboral para actuar en Tosca, y me resultó imposible, pero mis padres y hermana fueron porque yo había participado en unos sorteos de entradas en El Comercio y se las di, pero lo triste es que me dijo la chica de taquilla cuando llamé para explicar que no podía ir que había vendido poquísimas entradas, y entonces no había esta crisis, simplemente era "poco conocida" y por eso la gente no iba. Ese día me di cuenta de lo ignorante y superficial que es una parte de la población. Menos mal que hay personas como tú que equilibran la balanza. Un besito.

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  2. Marigem casi me haces llorar, yo habría dado lo que fuera por haber podido ir a ver a esta gran cantante, pero me parece que cuando vino yo estaba trabajando de noche en un hotel y me fue imposible, ¡lástima! No sé si merezco tantas alabanzas por tu parte, porque aunque me gustaría cambiar el mundo no sé si sería capaz de ir a Liberia como hizo la chica del artículo, igual no soy tan valiente. Escribo un blog y soy incapaz de mirar para otro lado, pero a menudo me planteo que eso no es suficiente y sé que debería hacer más. Tú también eres una gran persona y nos ayudas mucho con tu blog, sobre todo en estos tiempos en los que todos necesitamos salir del apuro. Un beso
    Noelia

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