martes, 11 de diciembre de 2012

¿Qué habrá sido de ella?


Hoy me gustaría contaros una historia que sucedió hace ya unos años, en mis tiempos londinenses, algo de lo que no me he podido olvidar, a pesar del tiempo transcurrido.

Cuando llegué a Londres, allá por el año 2002, trabajé en muchos sitios, sobre todo al principio cuando recalas en una ciudad tan grande, en otro país, es habitual moverte de un trabajo a otro con bastante asiduidad. Llevaba unos seis meses en Londres cuando empecé a trabajar en Ponti´s, una cadena de restaurantes italianos bastante conocidos allí.

Llevaría dos semanas trabajando allí, cuando uno de los managers me presentó a una chica de Bilbao, no quiero revelar su nombre, que ya llevaba un año trabajando con ellos, y era muy querida por todos sus compañeros. Esta chica era muy parlanchina, hablaba por los codos y a toda velocidad, y yo que no me callo ni debajo del agua me hice su amiga enseguida. Siempre se estaba riendo, así que cuando yo tenía un mal día, que no era nada raro en aquel lugar, se trabajaba muy duro y bajo mucha presión, siempre encontraba su semblante amable apoyándome, y se me olvidaban todas las penas. No fue la única, debo reconocer que siempre recordaré a la buena de Sofía, a Ana, siempre tan educada, a Sergio, que me hacía reír a carcajadas, en fin, a tantas buenas personas que conocí, pero la chica de Bilbao, quizá porque éramos del mismo país, se convirtió en una de mis mejores amigas.

Pasó el tiempo y yo empecé a trabajar en otro sitio, un lugar donde me pagaban bien y donde conocí a más gente maravillosa, pero yo seguí en contacto con la chica de Bilbao, en ese momento ya nos habíamos hecho inseparables. Ella ya se había casado, con su novio, un chico al que conocí al poco tiempo, y que en apariencia era un chaval muy normal, enamorado de su chica, tan solo tenía un “pequeño defecto”,  era muy celoso.
En aquel momento éramos más que amigas, casi familia, contábamos la una con la otra para todo, si a ella le pasaba algo yo debía avisar a su familia de inmediato y ella la mía si me era a mí a quien le ocurría algo. Un día quedamos para tomar un café y me dijo eufórica que había conseguido un trabajo en otro sitio, cuando me dijo el nombre de la compañía me eché a reír, resulta que estábamos trabajando para la misma empresa en diferentes lugares, ¡que sorpresa!

Un día de repente todo cambió, mi buena amiga de la  noche a la mañana dejó de llamarme, si yo le mandaba algún mensaje no me contestaba, y si llamaba no me cogía el teléfono. No entendía lo que pasaba, un día me encontré con ella por la calle, y le pregunté si estaba bien, por qué no hablaba conmigo, en ese momento llegó el autobús y se subió a él a toda prisa sin darme ninguna respuesta. Nunca supe que fue lo que propició ese cambio de actitud, pero de algo estoy segura, su marido tuvo mucho que ver en ese cambio. A él no le interesaba que tuviese amigos, así que hizo todo lo que pudo para aislar a esta chica de las personas que nos preocupábamos por ella.
Un tiempo después yo volví a España, y no supe más de ella, hasta que hace unos tres años, alguien me contó que se había separado, algo que me llenó de alivio, tal vez ahora sí que encontrase su propia voz.

Os he contado esta historia para que entendáis que una persona que no os deja salir con vuestros amigos de siempre, que le molesta si salís a tomar un café con amigos, y no os deja vestiros como os gusta,  no os quiere. Si intenta imponer sus puntos de vista sobre los vuestros, si veis que poco a poco esa persona se está haciendo dueño de vuestras vidas hasta el punto de que no os deja respirar, salid corriendo, puede ser el principio de algo muy  malo. Muchos maltratadores empiezan así, primero aíslan, luego minan la moral de su víctima, y cuando ésta ya no sabe ni quien es, entonces golpean.

Me he pasado muchas noches preguntándome qué habrá sido de ella, a menudo me he preguntado si haría lo suficiente, y una parte de mí siempre se sentirá un poco culpable por no haber insistido más, después de todo era mi amiga y yo siento que le fallé un poquito. Tal vez si yo hubiera estado más alerta habría visto los signos, y le habría evitado algún que otro sufrimiento. Nunca sabré lo que pasaba por su cabeza, y tan solo espero que la cosa no pasara de unos celos malsanos, pero siempre me quedará la duda.

A veces cuando me preguntan por que motivo no me he casado, ni tengo pareja, siempre respondo lo mismo, mejor sola que mal acompañada, porque eso es  lo que le pasaba a mi amiga, que no sabía estar sola, y se quedó con el primero que llegó a su vida. Ella se merecía alguien mucho mejor, que la respetase y la aceptase tal y como era, igual que vosotras que estáis ahí, o vosotros, por qué no, también hay hombres que sufren a causa de sus parejas, así que ya lo sabéis, huid de estas personas que solo se quieren a si mismas, y así seréis más felices.

Y para terminar os dejo con una de esas actuaciones que me ponen la piel de gallina, Anna Netrebko acompañada del gran Daniel Barenboin, cantando a Tchaikovski y a Korsakov, una delicia, un disco que he pedido a los reyes magos, a ver si me lo traen, que yo he sido buena, por lo menos lo he intentado. Disfrutadlo.


3 comentarios:

  1. Escríbele un mail o un sms o también...te ayudo a difundir este post magnífico y tal vez ella lo lea y contacte contigo. :)

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  2. Sé que sigue en Londres, pero no sé más, tampoco ha mostrado mucho interés en contactar conmigo, así quizá lo mejor sea dejarlo así, pero lo que sí me gustaría es que otras personas lo lean y no cometan el mismo error. Gracias Lidia, eres un sol. un abrazo ;-)

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  3. Noelia,como siempre me dejas sin palabras.

    Antes que nada decirte que tu hiciste lo mejor que podías hacer: brindar tu apoyo y protección. Pero lo que pasa dentro de la cabeza y del corazón en una situación así solo lo entiende la persona que lo vive.

    Te puedes alegrar de todo corazón por que tuvo la fuerza para dejarlo, aunque no vuelvas a hablar con ella creo que puedes estar tranquila, por qué ahora ya será la persona que fue, e incluso mejor.

    Un abrazo!

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