jueves, 27 de diciembre de 2012

Audrey, mi gran inspiración


Llevo unos días ausente  del blog y de las  redes sociales en las que participo, entre el estudio, que ya me tiene más que liada, y estos días de fiesta no he tenido demasiado tiempo para prestarles la debida atención. Además, me parece que me pasé un poco con las comilonas de Navidad y Nochebuena y llevo un par de días con un empacho del quince, que tuvo la mala idea de presentarse ayer por la tarde mientras disfrutaba de El Hobbit con mi hermana y mi cuñado. No es nada grave, la verdad es que me parece a mí que con hacer un poco de dieta, dormir algo más, y tomarme la vida con más calma será suficiente para recuperar fuerzas.

El caso es que mi amiga Mary Mar de Confesiones de una Community Manager me ha echado de menos, siempre le pongo algo en su página, y estos días como ya he dicho he estado un poco ausente. Así que me ha escrito un email y me ha hecho una proposición, que escriba algo al estilo de Autrey Hepburn, y una frase muy famosa que dijo en una ocasión: “Nací con una enorme necesidad de afecto y una terrible necesidad de darlo”


Es tremenda la frase, ¿verdad?, pero si pensamos en su vida no nos extraña nada, Autrey Hepburn (por cierto mi actriz favorita), nació en Bélgica, de padre inglés y madre holandesa. Cuando Autrey era una niña, sus padres se separaron, y éste, que simpatizaba en exceso con los nazis, abandonó a su familia. Más tarde en su juventud vivió la segunda guerra mundial, participando activamente con la resistencia, durante esa época sufrió graves problemas de desnutrición, que fueron la fuente de los problemas digestivos que arrastró durante toda su vida y de esa delgadez que la caracterizaba.
Estaba arrebatadora en Desayuno con diamantes,luciendo como nadie ese maravilloso
vestido que diseñó para ella su gran amigo Givenchy
Después todos sabemos lo que pasó, Autrey fue a Hollywood, y comenzó una carrera de éxito, con títulos tan inolvidables como Sabrina, Vacaciones en Roma, Guerra y Paz, Charada, en fin, me podría pasar todo el día hablando de sus películas.
El caso, es que lo que mucha gente no sabe, es que Autrey sentía un enorme vació en su interior que nada ni nadie podía cubrir, además anhelaba ser madre con todas sus fuerzas, así que cada vez que sufría un aborto, y sufrió unos cuantos, ese vacío se acrecentaba. Afortunadamente consiguió ser madre después de muchos intentos, colmando por fin ese deseo durante tanto tiempo albergado.

Sin embargo, ella seguía sintiendo un gran vacío en su interior y por eso se hizo embajadora de UNICEF, y allí nos dejó otra de esas frases demoledoras: “Nunca me recuperaré de lo que vi en Somalia”. Supongo que hoy casi 20 años más tarde la frase sería algo así como: “Nunca me recuperaré de lo que vi en El Cuerno de África”, y tampoco nos olvidemos de Siria, seguramente también habría marcado a la dulce Autrey de por vida.

En fin, podría contaros muchas más cosas de esta mujer, que es una de esas grandes personas que me han inspirado a lo largo de mi vida, es un espejo en el que me he reflejado a lo largo de los años, a veces sin darme cuenta de ello. A mí también me gustaría ser embajadora de UNICEF, y poder llevar esperanza a tantas personas necesitadas, pero me temo que no soy tan valiente como ella y no sé si tendría fuerzas para acudir en persona a los campos de refugiados donde tantos niños sufren.
Al igual que ella soy una persona fuerte, pero a la vez frágil y vulnerable, es muy fácil herirme, y a menudo los berrinches tardan en pasarme, pero luego abro los ojos y me doy cuenta que hay gente que simplemente no merece la pena, así que me doy la vuelta y sigo mi camino.
Otras veces me siento encerrada en una cárcel de cristal, no tiene barrotes y sin embargo no puedo salir de ella, aunque desde que estoy estudiando en la UNED eso ha cambiado, la barrera parece haberse debilitado.
Y sí, creo que yo también nací con una enorme  necesidad de afecto, y la terrible necesidad de darlo, pero, ¿quién no?
Vivimos tiempos en los que las tecnologías lo llenan todo, ya nadie se habla, todo se hace a través de WhatsApp, o de correos electrónicos, a menudo vamos con prisa y no miramos a la cara a las personas con las que nos cruzamos. Como bien decía hace poco otra compañera de las Redes Sociales, Laura Ferrera: “Crece lo virtual, pero disminuyen los abrazos”. La verdad es que Laura tiene razón, nos estamos deshumanizando un poco, dejando atrás las conversaciones con los amigos después de una cena, o los paseos por la playa al atardecer, dejamos de compartir momentos mágicos porque estamos más pendiente de lo que se cuece en twitter que de lo que le pase a la persona que tenemos al lado.

Ahora lo tenemos todo, o al menos eso creemos, pero, ¿estáis seguros que no echáis algo de menos?, yo al menos a veces tengo la sensación de que se me está escapando algo sin que lo pueda evitar, pero quizá no sea más que una sensación, o el dolor de estómago que me altera las neuronas.

Y como no podía ser de otra manera el momento musical tiene que estar protagonizado por la propia Audrey, cantando con su guitarra mientras George Peppard escucha embelesado desde su ventana, maravillosa escena, ¿verdad?

4 comentarios:

  1. ¡Gracias Noelia! ¡Es precioso, y el toque final de la música es increíble!

    "yo al menos a veces tengo la sensación de que se me está escapando algo sin que lo pueda evitar"

    Sensación compartida. Un abrazo de mega soso ¡Muchas gracias!

    ResponderEliminar
  2. Un abrazo de mega oso, que se te ha escapado una "s", pero no importa, se entiende. ;-)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡No lo había visto! Perdón ¡Mega super OSO!

      Eliminar
  3. Precioso !! me ha encantado la fluidez...

    besakos Indianos

    Rober

    http://laindianacolonial.blogspot.com.es/2012/12/sixsens-by-cari-goyanes.html?spref=fb

    ResponderEliminar