sábado, 2 de febrero de 2013

¿Y si soy mi peor enemiga?


Finalizada mi primera semana de exámenes, que por  cierto he pasado con bastantes nervios y mucho cansancio,  hoy he decidido tomarme la mañana del sábado de relax, ya habrá tiempo por la tarde y el resto del fin de semana para el estudio.
El caso es que estaba echando un vistazo a mi cuenta de twitter a ver que se cocía, y he descubierto un post muy interesante sobre gente tóxica, y como evitar que nos contaminen con su pesimismo y negatividad, que ha sido compartido por las amigas Laura Ferrera y Fátima Abril.

Por supuesto no he podido dejar de leerlo de arriba abajo, o como se suele decir de “pe a pa”. Resulta que las personas tóxicas no siempre son las que nos rodean, ya sabéis esas que nos recuerdan todo lo que hacemos mal y casi nunca se acuerdan de lo que hacemos bien. Pues no, a veces las personas tóxicas somos nosotros mismos, es decir, a veces podemos ser nuestro peor enemigo, y entonces me he puesto a  pensar, que yo a veces también soy mi propia enemiga.

Sí, sí, yo misma a veces sin querer me pongo trabas en el camino, al menor tropiezo de repente lo veo todo negro y parece que el mundo se fuera a acabar en ese instante. Supongo que son muchos años de reproches y “ya te lo dije”, que han acabado por minar mi autoestima, y recuperarla de vuelta evidentemente no va a ser tarea de un día y una noche.

A menudo como me dice mi buena amiga Lidia Llop, me exijo demasiado, y si creo que no ha sido así me lo recrimino de manera constante, tengo tendencia a reprocharme mis errores de manera constante durante mucho tiempo, algo que puede resultar un tormento. Sé que debería perdonarme esos errores, al fin y al cabo todos somos humanos, que tire la primera piedra él que esté libre de pecado, ninguno lo estamos, ¿verdad? Entonces está claro que debo aflojar un poco y tratar de vivir mi vida tal y como es, aceptando mis fallos, asumiéndolos y aprendiendo de ellos, porque solo así podré evolucionar y llegar a ser la persona que quiero ser.

Está claro que el camino es difícil,  nadie dijo que fuera fácil, y mucho menos en estos tiempos tan convulsos, pero está claro que si yo misma tiro piedras sobre mi tejado jamás conseguiré mis objetivos. Así que a partir de ahora prometo intentar tomarme las cosas con más calma, respiraré hondo e intentaré que las cosas no me afecten más de la cuenta, o lo que es lo mismo, debo dejar de tomarme la vida tan a pecho.

la vida está llena de alegría y felicidad
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Soy una persona valiente, que no dudó en irse a una gran ciudad a buscarse la vida, que ha sabido levantarse después de un tropezón. También soy una compañera generosa que no duda en compartir lo que haga falta con sus compañeras de estudio, que está ahí cuando la necesitan, y que siempre pone lo mejor de su parte para llevarse bien con todo el mundo. Como dice la flor que está en la parte derecha de mi blog, soy una margarita, es decir, una persona sencilla y honesta que se conforma con lo que tiene, no le pido más a la vida que seguir siendo tal y como soy, con mis virtudes y mis defectos, así que a partir de ahora voy a dejar de ser una persona tóxica. La vida es maravillosa y merece la pena estar aquí, así que a disfrutar, que mañana será otro día y todo irá mejor.

Hoy para terminar me gustaría compartir con todos vosotros una pieza de música que siempre consigue relajar y templar mis nervios, el Adagietto de la Sinfonía Nº 5 de Mahler, una obra maestra sin duda.


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