miércoles, 27 de febrero de 2013

Buscando el lado positivo de las cosas


Han pasado ya casi dos semanas desde que terminé los exámenes y todavía tengo los nervios a flor de piel. Por si fuera poco, todas mis esperanzas de aprobar El Lenguaje Humano se esfumaron en la tutoría del lunes, ¡que rabia!, está claro que la lingüística requiere de un doble esfuerzo por mi parte.

Pero entonces mi tutora Natalia, que es una suerte contar con ella, me recordó que todo lo que he estudiado hasta ahora es la semilla para aprobar esta complicada asignatura en septiembre. Claro que sí, todos tenemos algún escollo en la vida que superar, y que es la vida sin retos y complicaciones, un aburrimiento, ¿verdad?

Está claro que lo mío es la literatura, me encanta, la vivo, aprendo las rimas y los distintos tropos con facilidad, si yo estuve en la tumba de Shakespeare, caramba.

El viernes pasado tuve la oportunidad de asistir a un taller de poesía con Javier Almuzara, gran poeta, que además ya es un viejo conocido mío. Fue una maravilla, nos hizo sentir la poesía como algo vivo, un cántico melodioso lleno de sentimientos, a veces dulce, a veces doloroso, pero lleno de vida. Entonces me di cuenta de que lo mío es la escritura, que ya saldrán el resto de asignaturas, será por falta de ganas, ya me encargaré de descubrir todos los secretos de la lingüística, que no se diga. Además yo soy de las que no se rinden, si tropiezo me vuelvo a levantar, tambaleándome, pero me levanto. A veces las heridas pican, como decía Natalia, pero me rasco y sigo adelante, que hay mucho por hacer.

Entonces me llama Lidia, siempre a mi lado, “estás chafadina”, me dice, pues sí, para que le iba a mentir. Entonces al igual que  Natalia, muy sabiamente me recuerda que una vez que ha pasado un examen no hay que pensar más en él, ahora toca afrontar las nuevas asignaturas con brío y energía renovados.
Después entro en el blog de mi amiga María Callejeando por el mundo, y no puedo dejar de sonreír, ha publicado una entrada de su maravilloso viaje por Budapest, Praga y demás ciudades maravillosas, con unas fotos preciosas, sobre todo las de la hora azul, y menudas vistas desde el Puente de las Cadenas, una gozada. Y eso que estaba malina la pobre, pero no se rindió siguió disfrutando de su viaje en compañía de Rubén, que es un cielo, y ahí nos deja el testimonio de su aventura navideña. Y yo no puedo ser menos, tengo que dejar de lado la desilusión que me embargó el lunes para seguir adelante con el resto de asignaturas, que el mundo no se acaba por suspender una asignatura.

No pasa nada, el sol sigue brillando y la tierra no ha dejado de girar, bueno estos días es más bien: la lluvia sigue cayendo y la tierra sigue girando, pero no pasa nada, con un buen paraguas todo solucionado.

Dice Natalia que tengo que ver El lado bueno de las cosas, película por la que Jennifer Lawrence ha sido galardonada con un óscar, os prometo que en cuanto la vea os cuento mis impresiones. Mientras tanto voy a  empezar a ver el lado bueno de las cosas, porque la vida no es ni blanca ni negra, a veces es alegre otras en cambio es triste, pero siempre hay que buscar la magia de cada momento y saber seguir adelante cuando vienen mal dadas, después de todo como ya he dicho yo soy de las que no se rinden, ¿por qué habría de rendirme ahora?

Así que hoy tengo que poner alguna pieza de música alegre, y no sabía muy bien que poner, y como no podía ser de otra manera la gran Anna Netrebko acompañada de Rolando Villazón, estupendo tenor mexicano, viene en mi rescate, el brindis de la Travista es una pieza única que a todos nos hace esbozar una sonrisa, después de todo, la vida es una celebración, o al menos debería serlo, ¿verdad? 



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