sábado, 16 de noviembre de 2013

¿Qué es el amor?

Hace unos días un grupo de amigos y yo hablábamos de lo difícil que resulta en estos tiempos encontrar el amor. Es cierto que en los últimos años ha aumentado el número de personas que están solas, a la par que se han incrementado el número de separaciones y divorcios, por lo que hay muchas almas solitarias, que quizá sientan que  la vida les ha fallado en ese aspecto.Como os podréis imaginar, el tono de la discusión era un tanto melancólico, incluso un poco pesimista diría yo. Sin embargo, yo creo que estas personas se equivocan, el amor es mucho más que encontrar a tu alma gemela, que quizá es algo sobrevalorado.
 En estos últimos años he aprendido que el amor no es solo un sentimiento romántico, idea que sin duda ha sido creada de manera artificial por el cine y las novelas románticas. No nos espera a la vuelta de la esquina, por lo que no hace falta buscar en todas ellas a ver si está por ahí el amor de nuestra vida, que a  lo mejor resulta ser alguien a quien has conocido toda la vida.

El amor está en el recuerdo de mis abuelos, que me acompaña todos los días desde que me acuesto hasta que me levanto. Cuando miro sus fotos siento que ese amor que un día me dieron sigue a mi lado,y sé que  me acompañará hasta el final de mis días. Y yo siento que desde alguna de esas estrellas ese amor me sigue iluminando. A veces cuando me siento decaída, de repente me viene un olor familiar, o una imagen, recuerdo de tantas vivencias que me dejaron, y entonces  pienso: eso es amor, y sigue guiando mis pasos.
El amor también está presente entre dos hermanos que entierran el hacha de guerra, dejando atrás cualquier desavenencia, por amarga que esta haya sido. Se dan la mano, y en ese momento los recuerdos de infancia, los paseos en bicicleta, o las veces que han jugado a las muñecas o al fútbol, vencen al rencor que a veces se enquista en el corazón de los seres humanos.
A veces nos sentimos igual de solos que este banco


El amor también está presente en los padres que cuidan de sus hijos, que los acogen en su casa después de años de independencia, que cuidan de los nietos para que puedan seguir trabajando, ahora que ya no hay dinero para guarderías.
Pero también existe el caso contrario, el hijo que cuida abnegadamente de los padres enfermos, a veces con la memoria nublada por la demencia o el alzheimer.
¿Quién no necesita un faro que ilumine sus noches de soledad?
Por supuesto no me he olvidado del amor en pareja, algo que sin duda todo el mundo está buscando, pero que en estos tiempos de prisas y nuevas tecnologías, parece muy difícil encontrar.
Para mí el amor en pareja es como un barco pequeñito, tan pequeñito, que solo tiene dos tripulantes. Esos tripulantes pueden ser un hombre y una mujer, pero como los tiempos, por fortuna, han cambiado, ahora podemos ver barcos tripulados por dos hombres o dos mujeres. Unas veces ambos tripulantes regirán juntos el curso del barco, manejando el timón con igual destreza. Otras en cambio, uno de los tripulantes cansado por las fatigas del día a día, deberá descansar mientras el otro sigue dirigiendo el barco por los dos. Después, del descanso intercambiarán posiciones, y será el otro tripulante el que maneje el timón. 
¿A dónde les llevará ese viaje?, nunca se sabe, podría llevarles a una isla desierta, donde nada ni nadie se interpondrá en su camino. Otras en cambio, y dados los tiempos que corren, no les quedará más remedio que poner rumbo a costas extranjeras, donde se ayudarán mutuamente. Como dice una canción de Springsteen, el boss, “caminamos juntos, el uno al lado del otro, así cuando venga la noche, si perdemos el camino, y uno cayera detrás, el otro le esperará. Yo espero por ti, si cayese detrás, espérame tú a mí”. En otras palabras, si nuestro barco naufraga saldremos los dos en nuestros botes salvavidas, si el mío hace aguas, recógeme en el tuyo.
Esto es para mí el amor, algo que construimos entre los dos con el tiempo, ¿y para vosotros?

Y para terminar os dejo con una de las composiciones más bonitas que se hayan escrito, toda una declaración de amor, Para Elisa, sobra mencionar al autor.




2 comentarios:

  1. Estoy bastante en consonancia con lo que has escrito, Noelia; hay que ampliar el concepto.
    Y muchas gracias por compartir mi entrada sobre Robert Graves. Me encantó escribirla. Un abrazo.

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  2. Hola Esther, muchas gracias por pasarte por mi blog a comentar, es un placer que te gusten mis entradas. Tengo que decir que he disfrutado mucho de tu entrada sobre Robert Graves, me gusta mucho descubrir esas joyas de la literatura que me han pasado desapercibidas.
    Por desgracia en estos tiempos modernos estamos tan ocupados, vamos siempre con tanta prisa, y sobre todo, tenemos una idea tan romántica del amor, que nos olvidamos de que a veces este se encuentra mucho más cerca de lo que pensamos. Un abrazo

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