domingo, 3 de noviembre de 2013

The Yellow Wallpaper

Hoy es un día de esos en los que lo único que apetece hacer es quedarse en casa leyendo un buen libro al abrigo de una taza de té, o de un buen chocolate caliente. El caso es que son estos días los que me sirven para recuperar el ritmo de estudio, de manera que poco a poco me voy poniendo al día con mis lecturas y todo lo demás. El jueves en la sala de estudio que hay aquí cerquita en El Llano, aproveché para ponerme al día con Género y literatura, y he aquí que descubrí The Yellow Wallpaper, un relato corto de Charlotte  Perkins Gilman, del que me gustaría hablaros hoy.


La protagonista de esta historia es una mujer que es obligada por su marido a vivir en una ciudad que no le gusta, y es encerrada en vida en una habitación con barrotes en las ventanas en una casa en la que no es feliz. Además, su marido le prohíbe escribir, por lo que no encuentra la manera de expresarse, y de esta manera languidece, mientras la vida a su alrededor sigue su curso. Pasa la mayor parte de su tiempo sola, observando el papel amarillo de la pared, que se convierte en una obsesión y espejo de su propia soledad y de su encierro. Una noche, mientras la luz de la luna se cuela en la habitación, descubre que en el papel pintado de amarillo, en el que se reflejan los barrotes, hay una mujer. Esta no dice nada, tan solo sacude los barrotes, intentando escapar desesperadamente, la historia entonces se torna sobrecogedora y misteriosa, ¿quién será esa mujer? Seguramente muchos de vosotros estaréis de acuerdo conmigo, en que la mujer de la pared no es más que el reflejo de la propia protagonista. Esta vuelca sus miedos y sus ansias de libertad en el reflejo de la pared. Intenta escapar, pero a la vez que lo intenta su angustia vital crece de manera alarmante, encerrada se convierte en víctima de los deseos de su marido, quien no escucha los deseos de su mujer. El relato es sobrecogedor, está lleno de misterio e intriga y en algunos momentos se vuelven angustioso, al igual que ella, yo también quisiera escapar, y me sorprendo aferrada a unos barrotes inexistentes, ¿será que la razón está a punto de abandonarme? No os voy a contar más de esta historia, os invito a que la leáis, merece la pena. 


La mujer de la pared podría ser cualquiera de nosotros, atrapados por la crisis vivimos vidas que no merecemos. Todos hemos sentido la necesidad de escapar alguna vez, y quién no ha sentido que se ahogaba mientras caminaba por la calle en medio del gentío, que a menudo parece ignorarnos.
¿Quién no se ha sentido solo en medio de un montón de gente?, ha sentido que no tenía con quién hablar, y no ha encontrado la manera de expresar lo que sentía. Ha intentado espantar a los demonios, que agazapados en las sombras de la noche, amenazaban con minar su moral y su cordura.
Vivimos tiempos duros, y todos nos sentimos como la mujer de la pared, atrapados tras los barrotes de una vida de paro y miseria, de la que intentamos escapar con desesperación. Nadie nos escucha, y así solos buscamos soluciones mientras otros parecen ignorarnos.


Al igual que la narradora sin nombre de The Yellow Wallpaper, yo también me he sentido atrapada tras los barrotes, llevando una vida que no he elegido y de la que no sabía como escapar. Me he sentido sola y abandonada, pero a diferencia de ella, a mí no me prohíben escribir, y así os puedo contar historias como estas. Mi blog y esa carrera en la UNED, que tantas alegrías me están dando, me permiten mantener a raya a esos fantasmas que a veces asaltan mi pensamiento. Quizá la mayor diferencia entre la mujer del papel pintado de amarillo y yo, sea que yo he encontrado mi fuente de expresión, yo ya no estoy sola. Las sombras de la noche pueden venir a buscarme, pero volverán de vacío, porque yo ya no pienso ir tras ellas, estoy consiguiendo romper mis barrotes, ¿y vosotros?

Ahora creo que le debo una entrada a Charlotte Perkins Gilman, la autora de esta inquiestante historia, ¿no os parece?

Hoy he decidido que mi pieza musical, dado lo desasogante de mi entrada de hoy, tenía que ser algo alegre y tranquilizador, y se me ha ocurrido que la banda sonora de Amélie es perfecta. En su día yo me negué a ver la película, ¿para qué quería ver yo esa película de la que todos estaban hablando?, me parecía un aburrimiento estar escuchando siempre Amélie por aquí, Amélie por allá.  Un día hace ya tres años, mi buena amiga Ana Belén, me la recomendó, ¡pero cómo era posible que yo todavía no la hubiese visto!", pura cabezonería Ana, nada más. En fin, que cuando la vi me cautivó por completo, y su banda sonora es sencillamente preciosa, así que con ella os dejo.


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