sábado, 24 de septiembre de 2011

A mi abuela Anita

A mi abuela  Anita:


Hoy hubieras cumplido noventa y dos años, habríamos celebrado tal ocasión por todo lo alto, como no podría ser de otra manera, sin embargo hoy dos años después de tu partida, ya sólo nos queda el recuerdo.

Podría escribir muchas cosas sobre ti, que fuiste una gran mujer, que vivías por y para tu familia, que la vida fue dura contigo, ya que estuviste muchos años sola después de la muerte de mi abuelo, tu esposo. Estoy segura que la pequeña casa en la que vivías se te hacía muy grande, sobre todo al caer la noche, cuando se haría más patente tu soledad, seguramente a aquel hombre con el que ahora reposas para siempre.

Siempre recordaré a la mujer que tenía su casa llena de plantas, llenas de vida, que tejía vestidos de punto para las muñecas, y ponía todos los años el árbol de Navidad con la misma ilusión de un niño. La que siempre esperaba la noche de reyes con ansia, pues ese era el único momento del año en que no estabas sola del todo, todos estábamos allí a tu alrededor.

Hoy esos tiempos son sólo recuerdos tristes de algo que no va a volver jamás, pues ya nos falta alguien más, y ya no serán completos.

Tan sólo espero que allá dónde quiera que estés tengas un gran día de cumpleaños, y que lo celebres por todo lo alto con mi abuelo, y con aquella que nos dejó demasiado pronto.

No te olvido.
Noe

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