martes, 2 de diciembre de 2014

La esperanza que no cesa

Estos días ya sabéis que ando un poco atareada con los estudios y con un pequeño problema familiar. Alguien de mi entorno más cercano ha sufrido una recaída del linfoma que sufrió hace muchos años. No es que se trate de algo muy grave, por suerte su enfermedad es curable,  responde bien al tratamiento y se ha cogido en un estadio muy temprano. Pero como os podréis imaginar entre eso y los estudios tengo menos tiempo para el blog.Pero hoy me apetecía dedicar una entrada a las personas que padecen cáncer, y quienes les acompañan en este trance, para darles un mensaje de esperanza.

Cáncer es una palabra que da mucho miedo, es sinónimo de dolor y sufrimiento, y para muchas personas también de muerte. Todos conocemos a alguien que ha muerto después de haber luchado sin tregua contra la enfermedad. En esos momentos todos pensamos en lo injusta que es la vida, que a veces castiga con dureza y se lleva a nuestros seres queridos. Los hemos visto sufrir  mientras luchaban sin rendirse. Hemos visto como se sometían a un tratamiento agresivo, que suele consistir en quimioterapia acompañada de todo un cóctel de fármacos. Hemos visto como perdían peso, el pelo…, y sin embargo, no han perdido  la esperanza hasta el final. Se han aferrado a la vida, superando el miedo a perderla, y han resistido estoicamente mientras las agujas atravesaban sus venas. Después vinieron las nauseas, pero siguieron sin perder la sonrisa, algunos incluso llegan a dar ánimos a sus acompañantes.
Paso muchas horas en el hospital de día, me siento en la misma sala de espera que muchos familiares, y lo único que se oyen son conversaciones animadas y muchas risas. No se oyen llantos ni lamentos, aunque  supongo que la procesión irá por dentro. Pero si hay algo que tengo claro ahora mismo, es que los enfermos cuando están recibiendo su dosis de quimioterapia no piensan en la muerte, y que si lo hacen, se afanan en ocultárnoslo. La medicina moderna ha avanzado mucho, y hoy esa curación ya es algo más que un sueño,  es una realidad en muchos de los casos. Como siempre se ha dicho la prevención y el diagnóstico temprano son claves a la hora de superar esta y cualquier otra enfermedad.
El linfoma hoy en día es una enfermedad curable, se dice incluso que se trata de una enfermedad crónica como pueda ser una diabetes. El tratamiento consiste en quimioterapia, corticoides, y en algunos casos funciona bien la radioterapia,si bien esta última opción no siempre es viable. La respuesta de los tumores en la mayoría de los casos es buena, y el tratamiento suele ser muy efectivo. En estadios bajos de la enfermedad se puede utilizar un tipo de quimioterapia más suave, con menos efectos secundarios, pero que consigue vencer a la enfermedad.
El tratamiento es duro, ya lo sabéis, por lo que a veces los pacientes están malhumorados, no quieren salir de casa… En esos momentos debemos mostrarnos respetuosos y comprensivos. A veces necesitan estar un tiempo solos para que den rienda suelta a su frustración. No debemos enfadarnos con ellos, porque una de las cosas que más necesitan es tranquilidad. Siempre se dice que no debemos llorar delante de ellos, pero a veces si lo necesitamos debemos hacerlo, no es bueno tragarse las lágrimas. Además el enfermo necesita desahogarse, así que si necesita llorar dejad que lo haga, se sentirá mejor después, y vosotros también. Dejad que hable de su enfermedad sin vergüenza, no hay porqué esconderla, no es una deshonra. Olvidaos de lo que digan o piensen vuestros vecinos, y si alguien hace algún comentario inoportuno o pregunta más de la cuenta ponedle en su sitio. Esas personas a las que les gusta tanto meterse en la vida de los demás necesitan que alguien les de una lección.
Me habéis oído hablar muchas veces de las chicas de La casa de la vida, ellas me han dado más de una lección de entereza y fortaleza, y quizá sea por lo poco que he compartido con ellas, que ahora me enfrento con tanta esperanza a esta situación. Las tengo un poco abandonas estos días, pero me acuerdo mucho de ellas. Si tenéis alguna amiga, o alguien de vuestra familia está luchando ahora contra un cáncer de mama yo os aconsejo que acudáis a ellas, no os fallarán, os lo digo yo.
A veces caminar junto al mar es la mejor terapia

No sé por qué, pero tengo fama de optimista y luchadora, y será por eso que tengo muy claro que ahora mismo en este momento de mi vida mi trabajo es terminar mis estudios lo más pronto posible, y ayudar a las personas que tengo a mi lado a luchar contra las adversidades de la vida. Este es el camino que he elegido y estoy  muy orgullosa de ello, no me importa lo que digan ni piensen los demás.

Siempre se recalca que es muy importante mantenernos optimistas ante una enfermedad, cualquiera, algo que no siempre es posible, ya sabéis, el tratamiento es muy duro y hay ocasiones en las que necesitan desahogarse y deben mostrarse un poco gruñones. Se habla de muchas terapias, he leído mucho al respecto. Pero sí hay algo que a mí personalmente me parece que no falla es escuchar música, les distrae y les ayuda a olvidarse de esa máquina a la que pasan tantas horas conectados. Hay muchas piezas de música que os podría recomendar, podríamos hablar de la banda sonora de Amélie, que me encanta, Glen Miller y su orquesta, en fin, sobre gustos musicales no hay nada escrito. Hoy quiero compartir con vosotros la banda sonora de la película El piano, porque es una música que a mí ayuda a meditar, a relajarme, y me hace ver el mundo con otro color. Me recuerda a personas que ya no están a mi lado y que sin embargo sigo sintiendo muy cerca, y eso me da mucha fuerza. Espero que os guste.


photo credit: Kristofer Williams via photopin cc

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