jueves, 11 de diciembre de 2014

Malala

Ayer me reconciliaba con el mundo, Malala, una joven de tan solo diecisiete años recogía el Nobel de la paz junto a Kailash Satyarthi. Después de lo que hemos visto en los últimos años, que la academia por fin reconozca el valor de dos personas que han sabido defender sus ideas a pesar de sufrir amenazas y agresiones es muy reconfortante.
Hace unos días veía en la BBC a las amigas de Malala, dos adolescente que también sufrieron heridas en el mismo atentado que casi le cuesta la vida a esta. Hablaban del miedo que sienten muchas niñas cuando van a la escuela, especialmente después del atentado contra su amiga, y que solían preguntarse si serían ellas las siguientes. Sin embargo, a pesar del miedo ambas estaban decididas a seguir adelante con su educación, ya que saben que es la clave para desembarazarse de la tiranía de los sectores radicales. Hoy estas dos niñas estudian en el Reino Unido, han superado la barrera del idioma, ya que no hablaban inglés, y han hecho nuevos amigos, que no entienden las dificultades que tienen algunos niños para estudiar. Las amigas de Malala sueñan con ser médicas, y yo estoy segura de que nada ni nadie va impedir que consigan su objetivo.

Cuando el mundo entero guarda silencio,
una voz se hace grande


El derecho a la educación de las niñas es algo que no debería cuestionarse, desgraciadamente la ignorancia y el fanatismo religioso se cruzan en el camino de muchas pequeñas. El atentado que sufrió Malala hace un par de años demuestra que el oscurantismo y la tiranía los sectores más radicales y fanáticos están lejos de ser erradicados. Por esta razón creo que este premio Nobel es muy significativo, ya que demuestra que al menos existe una preocupación al respecto.Además, existen  diversas campañas llevadas a cabo por Naciones Unidas, entre otras entidades, destinadas a promover la educación de las niñas, si bien este es un camino muy largo y tortuoso en el que todavía se debe avanzar mucho.   
No es he hablado aún de Kailash Satyarthi, que lleva años defendiendo los derechos de esos niños que son explotados en fábricas, plantaciones, etc. Al igual que Malala también ha sufrido agresiones por parte de personas dedicadas al tráfico de niños o dueños de fábricas, donde se roba la infancia de estos pequeños. A pesar de las amenazas ha seguido adelante luchando y dando voz a esos niños explotados y maltratados a los que han robado su niñez.
Vivimos en un mundo muy globalizado, lo que significa que nuestros preciosos smart phones, o la ropa de marca que compramos en el establecimiento de moda, están fabricados en países pobres. Lugares donde las condiciones de trabajo son insalubres y deplorables. Donde niños y mujeres son privados de sus derechos, muchos viven en condiciones casi de esclavitud con jornadas maratonianas y salarios miserables. Mientras nosotros nos lamentamos por no poder comprar el móvil de última generación, en Pakistán hay una niña que llora porque su familia no le permite ir a la escuela. Preparan su matrimonio con un hombre mucho mayor que ella que tiene cabras, dos o tres serán suficientes para pagar el precio de una infancia robada y devastada.
Ayer el padre Malala declaraba a la BBC que nunca había querido encadenar a su hija, que siempre la había apoyado y se sentía muy orgulloso de ella, ¿y quién no lo estaría?

Una de las amigas de Malala, se llama Shazia, comentaba lo difícil que había sido para ella llegar al Reino Unido y no entender ni una palabra de lo que oía. Hoy habla inglés perfectamente. Una pequeña batalla ha sido ganada, Malala y sus amigas tendrán la oportunidad de tener una vida mejor, esperemos que lo mismo suceda con las demás.

Y para terminar me gustaría compartir con vosotros una canción que me parece preciosa, Summertime de Gershwin. Se trata de una canción de cuna, en uno de los momentos la mamá le dice a su bebé "One of these mornings you're going to rise up singing"- una de estas mañanas te levantarás cantando, también habla de alcanzar el cielo. Yo no sé si estas niñas habrán alcanzado el cielo, pero si no lo han hecho lo harán pronto.


2 comentarios:

  1. La verdad es que es esperanzador que se reconozca el mérito de esta niña que tanto ha luchado para poder estudiar.
    Un besín.

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  2. No puedo estar más de acuerdo contigo, todas estas niñas merecen un reconocimiento público. El caso de Malala es especialmente doloroso porque muestra que esta gente no se para ante nada. Alguien que intenta asesinar a una niña de catorce años merece ser duramente castigado. Un beso Marigem

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