jueves, 22 de marzo de 2012

Las niñas de los sueños rotos





Hace muy poco leí un artículo en una publicación femenina de esas que dan con el periódico los sábados, que me ha llevado a reflexionar mucho sobre la imagen que el mundo de la moda proyecta, pero sobre todo me ha hecho darme cuenta de lo fácil que es ilusionar a una jovencita aspirante a modelo para luego dejarla tirada en la estacada. Rusia es una gran economía, y quizá sea uno de los países con mayor índice de millonarios por metro cuadrado, no en vano el mercado del lujo vive su mayor apogeo en el país de mi adorado Tolstoy, de Korsakov y tantos otros grandes genios. Sin embargo, hay muchas otras personas, especialmente aquellas que viven en aldeas alejadas de las grandes ciudades, que apenas tienen nada y sueñan con un futuro mejor, lejos de las calamidades que han vivido durante generaciones. Es ahí donde entra en juego el mundo de la moda y los famosos cazatalentos, pues bien, parece ser que ahora está de moda ir a aldeas remotas y pobres de Rusia en busca de jovencitas bellas y esbeltas, y allí se van este ejército de “profesionales” en busca de la próxima Natalia Vodianova. Por supuesto el día que llega un supuesto cazatalento al pueblo es toda una revolución, las niñas algunas apenas tienen trece años se lanzan a la desesperada en busca de una oportunidad, así no es raro ver cientos de niñas en el pasillo de algún local luciendo sus encantos con trajes de baño que dejan poco a la imaginación. La fotografía os puedo asegurar que era lamentable, aunque tampoco se puede culpar a estas niñas a las que alguien ha llenado la cabeza de pájaros. Por supuesto no todas las niñas son seleccionadas, sólo unas pocas resultan elegidas, pero he ahí el quid de la cuestión, el cazatalento no convierte a la afortunada niña en modelo de la noche a la mañana, y por supuesto el contrato millonario con Gucci tampoco aparece sobre la mesa. Es la familia de la “afortunada” quien debe costear el viaje a Tokio, donde parecen tener mucho éxito los rasgos de las chicas rusas, y si no disponen de ese dinero la agencia de modelos de turno “prestará” ese dinero a la chiquilla con la condición de que lo devuelva cuando sea rica y famosa. En el reportaje se habla de una chiquilla de quince años que viajó sola a Tokio con la promesa de encontrar allí su gran oportunidad, en Berlín perdió el enlace y se encontró absolutamente perdida sin saber que hacer ni a quien acudir. Finalmente consiguió llegar a Tokio, donde o paradojas de la vida, después de recorrer todas las agencias de moda del país con su book bajo el brazo fue incapaz de hallar la tan ansiada oportunidad. Finalmente volvió a su casa, triste, desolada y con un montón de sueños rotos que nunca llegarán a realizarse, por si fuera poco debía miles de dolares a la “cazatalento” que tuvo la genial idea de descubrirla. Como ella hay muchas otras niñas, todas ellas con sueños rotos, soñaban con ser grandes estrellas de la moda, pero al final han debido aceptar que su vida es la que es y jamás será otra cosa. Digo yo, los cazatalentos de marras mejor se quedaban en su casa y dejaban de jugar con las vidas de estas niñas, ¿no es así?

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