lunes, 19 de marzo de 2012

Una velada mágica e inovildable

Este fin de semana no tenía ningún plan especial, por lo que una de mis compañeras del coro en el que canto me animó a acercarme hasta Oviedo a ver al León de Oro, uno de los mejores coros que tenemos en Asturias, y por qué no decirlo en España.
Así que el sábado cogí el autobús rumbo a Oviedo para ver el ensayo general en el Auditorio Príncipe Felipe, debo decir que ya entonces me dejaron con la boca abierta, la armonía de sus voces, y la afinación con la que cantaban me sobrecogieron sobremanera. De vez en cuando Peter Phillips, director invitado para la ocasión les ordenaba parar para matizar alguna que otra cosilla, y yo que estaba tan extasiada me preguntaba que habrían hecho mal, ¡si sonaban como los mismos ángeles!.

El domingo por supuesto no me quise perder el concierto en la Catedral de San Salvador, marco de incomparable belleza para un buen número de piezas renacentistas, entre ellas dos piezas del gran compositor español Tomás Luis de Victoria.

La expectación era máxima, la catedral estaba a rebosar, mucha gente se quedó de pie al no conseguir asiento, pero no importaba nada el cansancio, la ocasión lo merecía y ellos no defraudaron.

Desde la primera pieza se puso de manifiesto no sólo la increíble belleza de sus voces, sino también su profesionalidad, ¡cuántas horas habrán dedicado a preparar este concierto!, y sobre todo el buen gusto a la hora de elegir un repertorio hermoso, difícil, pero sobre todo muy bien trabajado.Cuando llegaron las dos piezas de Victoria como colofón final, la gran mayoría de los presentes estábamos ya en el séptimo cielo, debo decir que casi me hacen llorar. La ovación final parecía no tener fin, y ellos como no podía ser de otra manera nos dedicaron como bis la primera pieza del concierto, y a pesar de todo nos supo a poco, ¡tanta belleza debería durar eternamente!

En definitiva, el concierto del domingo en la catedral fue uno de los más hermosos que he visto en mi vida, y para muestra un botón, una de las piezas que cantaron ayer: Vidi Speciosam del gran Tomás Luis de Victoria.

Ahora a la que escribe le toca ensayar sus piezas del mismo modo profesional y metódico que realizan este grupo maravilloso de cantantes.



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