domingo, 25 de octubre de 2015

Desmontando mitos sobre los cuarenta

Una vez más me asomo a ver cómo va mi blog y me doy cuenta de que llevo mucho tiempo sin actualizarlo. No sé lo que me pasa últimamente, pero a pesar de que tengo muchas ganas de expresarme al final siempre opto por dejarlo para otro momento que parece que nunca llega. No es que me haya quedado sin nada que decir, al contrario, hay muchas cosas de las que podría hablaros hoy, como que ya sólo me queda un año de carrera, de lo feliz que me hace mi querida sobrina, que ya tiene tres meses… Yo creo que es algo que nos pasa a todos los seres humanos demasiado a menudo, hay tantas cosas que nos gustaría decir y, sin embargo, al final optamos por no decir nada.

Ayer mientras leía un artículo en una publicación destinada al público femenino, sentí la necesidad de volver a escribir para expresar mi opinión al respecto de lo que se narraba allí. El artículo relataba un encuentro ficticio entre un grupo de amigas de cuarenta años, para poner de relieve las diferencias de comportamiento y actitud de estas amigas con el paso de los años. Para poneros en situación, con veintitantos o treinta salían de marcha hasta altas horas de la madrugada, bebían todo el alcohol que toleraban y por supuesto en una cena nadie se privaba del postre. Sin embargo hoy en día, todas estaban muy atareadas y no tenían tiempo para verse más que una vez al año, y las conversaciones giraban en torno a lo malo que es el gluten, lo difícil que es decidirse entre una clase de spinning y una de zumba, entre otras cosas “muy interesantes”. Algunas de esas amigas ya estaban divorciadas, ¡pobres!, mientras que otras tenían que hacer casi encaje de bolillos para poder conciliar trabajo y vida familiar. Y vosotros en este momento estaréis pensando que ese artículo no tiene nada de particular y que muchas de vosotras os sentís identificadas con él. Seguramente os estaréis preguntando qué narices será lo que me impulsó a volver a escribir leyendo algo “tan cotidiano”. La respuesta es muy simple, porque nada de lo que decía ese artículo tiene nada que ver con mi vida.
Tengo cuarenta y un años y estoy empezando el último año de mi carrera, sí ya sé que ya lo había dicho. Estoy comprometida con una persona que me hace muy feliz y no tengo carencias afectivas del tipo que describe el artículo; me siento muy apoyada y querida por una persona que cree en mí y me anima a seguir adelante con un proyecto que ya está más que encarrilado. En lugar de leer el último best seller me deleito con autores tan sublimes como Ana María Matute o Luis Landero, entre otros.Yo no tengo ningún tipo de intolerancia ni al gluten, ni a la lactosa ni a nada que se le parezca. Es más, recuerdo que un médico en el hospital de Cabueñes me dijo que su departamento estaba lleno de personas con problemas intestinales serios precisamente por dejar de comer pan y derivados. No hay nada más placentero que desayunar unas rebanadas de auténtico pan comprado en una panadería de las antiguas, que todavía las hay, con una buena taza de café con leche. Disfruto de pequeñas cosas como los paseos con mi chico por la playa de San Lorenzo, de mis estudios, de los libros que tanto me hacen aprender…

Creo que las mujeres de cuarenta años tenemos mucho camino por delante todavía, pero por suerte hemos aprendido y ganado madurez, lo que nos permite discernir entre un artículo bueno y uno malo, y él que yo leí ayer era malo y estaba lleno de tópicos. Nos hacen creer que las mujeres estamos todas cortadas por el mismo patrón y eso no es cierto, somos únicas y nuestras vidas también lo son, ¿no os parece?
Uno de esos placeres de los que disfruto a diario es la buena música, y hoy he decidido compartir con vosotros una de esas joyas musicales que nunca pasan de moda: Over the Rainbow, en la voz de Eva Cassidy, espero que os guste.


4 comentarios:

  1. Hola Noelia!!!! El mundo está lleno de tópicos. También se supone que los jóvenes son irresponsables, beben, fuman y son ignorantes.Mis hijos de momento no beben, no fuman, hacen deporte, mi hijo está sacando matrículas de honor en la carrera y toca en varios grupos musicales. Mi hija está haciendo la carrera y un ciclo superior, es voluntaria de cruz roja, está en un coro, es donante de médula y sangre.
    Se supone que las señoras de cierta edad son unas marujas y mi madre, a pesar de que está muy mal de moral por la pérdida repentina de mi padre escribe para concursos y tiene una cultura general alucinante.
    Y yo a mis 41 años como pan, y aunque salgo a correr porque desconecto paso de spinning y zumba, si tengo tiempo para algo así prefiero un curso de escritura y nunca he bebido ni tengo esas conversaciones tan absurdas que nombras.
    Ahhh, y el jueves mis hijos, mi hermana, mi madre y yo fuimos a ver a Coppola porque nos encanta su cine, a todos, a pesar de la diferencia de edad.
    Me encanta ver que eres diferente y que no crees en los tópicos, el mundo sería muy aburrido si todos fuésemos iguales, y aunque claro que hay gente así, por suerte no somos todos.
    Un besín y enhorabuena por esa pareja que te comprende, es una suerte. Sin mi marido no sé como habría podido tirar este último año.
    Ahhhh y felicidades también por tu sobrina, es que los niños dan sentido a la vida.
    Tienes que animarte a escribir más, que echaba de menos tus post.

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  2. Siento mucho que se identifique así a las mujeres...que se las etiquete...somos tan diferentes unas de otras...y la edad es un número que puede contener otros sueños y al que se le puede dar la vuelta. Acabo de entrar en la década que mencionas, y para nada siento que tengo que hablar del gluten o de conversaciones similares. De hecho, tengo un grupo de amigas, en las que cada una está viviendo una vida muy diferente, unas con hijos, otras sin ellos, otras recién estrenadas, otras con proyectos,...y es una maravilla poder decir que nos reunimos para hablar de Jane Austen...que nos reímos de la vida y que no son tema de conversación nuestras parejas...ni las dietas, ni comidas...sino ¿qué estas leyendo hoy? Así que...a desmitificar lo que se considera que es apropiado en esta edad.
    Disfruta de ese último año de carrera...yo estoy con un master. Besos

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  3. Hola chicas, muchas gracias por pasaros por mi blog y dejar un comentario. Llevaba mucho tiempo sin escribir porque no me sentía con ánimos para hacerlo, pero parece que poco a poco las voy recuperando. Yo también hablo mucho de libros, sobre todo con mi chico, que es un gran amante de los libros igual que yo.
    Me alegra mucho que estés haciendo un máster María, el año que viene yo también haré uno.
    Bueno Marigem, estoy como loca con la sobrina, se llama Paula, ya tiene casi tres meses y medio y es preciosa. Muchos besos y ánimo para tu madre.
    Un besazo para las dos.
    Noelia

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  4. Plas, plas, plas. ¡Bravo!
    Yo tengo cuarenta y siete, con un hijo de tres. De salud estoy mejor que cuando tenía treinta y pico porque ahora no fumo y hago un poco de deporte. Con mis amigas siempre hay tiempo para quedar y mi marido no me pone ningún impedimento, ¡solo faltaría!
    Como pan y lo que me sale de ahí.
    Un besico y gracias por tu post.

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