martes, 11 de febrero de 2014

Y todo por diez euros

Estos días estoy muy relajada, intentando dejar atrás el estrés de los exámenes, y pensando ya en organizar mi jornada de estudios para el segundo cuatrimestre. Así que el pasado sábado, que prometía ser muy muy tranquilo, decidí echar una mano en las tareas domésticas, bueno, también pasé  por la peluquería que me tenía que poner guapa ;-)
El caso es que me encargué yo de las compras, al menos de algunas, así que fui hasta un supermercado que tiene dos entradas, una por Ana María y la otra por la Avenida de Schultz, los que sois de Gijón seguro que ya sabéis cual es. Nosotros ahora vamos mucho a comprar allí porque tienen un pan sin gluten, mi madre es celíaca, que está muy bien de precio y por lo visto no sabe nada mal. Cuando estaba en la cola, decidí ir preparando las bolsas y el dinero, para no hacer perder demasiado tiempo a la cajera, que no me gusta darles demasiado trabajo. El caso es que de repente me fijo que la señora que está delante de mi se queda mirando al suelo, y acto seguido se agacha a la velocidad del rayo para coger un billete de diez euros que estaba en el suelo. Yo pensé que se le habría caído y no di más importancia. La señora en cuestión le pidió una bolsa a la cajera, y  vosotros diréis, y que más nos da, pues cuando os cuente el resto de la historia lo entenderéis. El caso es que la señora pagó sus compras, bolsa incluida y se marchó a toda prisa. Entonces la cajera, una chica encantadora y muy amable, me pasó los artículos por el escáner, con total normalidad, y cuando me dispongo a sacar el dinero de mi cartera compruebo con total estupefacción que mis diez euros no están dentro. Entonces mi cerebro empieza a funcionar con rapidez, y caigo en la cuenta, había sacado los diez euros para no hacer esperar a la amable cajera, y al colocar las cosas en la cinta se me cayeron. Entonces caigo en la cuenta de que los diez euros se me habían caído a mí, y la señora en lugar de avisarme amablemente se ha largado con ellos a toda velocidad. Salí a toda prisa a ver si la veía, pero nada, en ese momento no la localizaba. Así que volví adentro y le expliqué media atribulada a la cajera lo que me había sucedido. Por suerte tenía algo de dinero suelto y pude pagar la compra. Entonces la cajera, no recuerdo su nombre es una pena, que de estas cosas sabe mucho, me dijo que le dejara la compra e intentase darle alcance, después de todo era mi dinero y la señora merecía un buen reproche.
Así que salí a la calle a toda velocidad, sin saber muy bien por dónde habría podido ir me dirigí hacia la calle Roncal, y cuando me quise dar cuenta veo a una señora más o menos de su estatura con una bolsa del supermercado en cuestión. Sí la bolsa fue providencial. No sé si en mi vid habré corrido tanto, el caso es que le di alcance cuando estaba a punto de entrar en su portal. ¡Menudo susto se llevó cuando me vio allí jadeando! Os podéis imaginar lo que sucedió a continuación:
-          Esto, ¿usted se ha llevado diez euros que estaban en el suelo?-
-          Sí, ligeramente atribulada, pero enseguida se saca la cartera del bolso
-          Es que verá eran míos.
Bueno el resto de la conversación no os la voy a relatar, el caso es que me devolvió los diez euros enseguida y sin rechistar. Yo le dije que estoy en paro, para que se de cuenta de que ese dinero para mí hoy es todo un mundo, aunque os tengo que confesar que eran de mis padres. ¿Qué habría pasado si yo fuera una madre de familia en paro? Pues a lo mejor esos diez euros serían todo lo que tendría para dar de comer a mi familia. Así que señores y señoras, cuando se sientan tentados de coger dinero que no es suyo en la cola del supermercado piensen en eso.

Quiero dar las gracias a la cajera del supermercado, que me instó a salir en busca de la señora. Seguro que anécdotas como estas ya las habrás vivido mil veces, pero seguro que no te han dado las gracias desde un blog, me encantaría saber tu nombre para agradecértelo como es debido.
Y hoy le he estado dando muchas vueltas a la cuestión musical, porque claro, no tenía muy claro que pieza encajaría con esta entrada. Entonces se me ha ocurrido echar un vistazo a mis listas de Spotify y he reparado en el gran Nino Rota, y he pensado que la banda sonora de El Padrino era ideal. Sí, ya sé que la señora no era precisamente la jefa de una banda de mafiosos, pero no se me ocurre otra mejor, ¿y a vosotros?


4 comentarios:

  1. Hola!!!!! Desde luego, hay que ver. Pues a mí el otro día en un súper de la calle Uría me pasó justo lo contrario. Al igual que tú estaba en la cola con la bolsa, el dinero y todo preparado para facilitar a la cajera y para que las demás pesonas no tengan que esperar y se me calleron 20€ y una señora que pasaba y que ni estaba en la cola me aviso. Yo estaba la última y ella podía haberlos cogido sin que nadie se diese cuenta, no era algo tan descarado como tu caso y aún así me avisó y me los dio, lo cual valoro mucho porque no lo hizo por "compromiso" sino por honradez de verdad Menos mal que aún queda gente buena. Y menuda suerte tuviste, yo con los nervios seguramente no la habría encontrado o no me habría atrevido a pedirle el dinero. Un besito.

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  2. Hola Noelia.
    Me parece muy fuerte lo que has explicado porque la idea es que la gente "normal" hace estas cosas que parecían reservadas a delincuentes puros y duros.
    ¿Te imaginas que encuentras 10 euros de otra persona, preguntas de quién son y alguien te engaña y dice ser el propietario? Ya todo es posible.
    Un saludo

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  3. Hola Antonio, tienes toda la razón, esta era una señora de unos setenta y algo aparentemente muy normal, bien vestida, llevaba una compra por la que no pagó poco dinero, por lo que me no creo que tengas problemas de dinero. Me temo que estas cosas han pasado siempre, ya que hace unos años le pasó algo similar a mi madre con otra señora mayor que cogió los 20 € de vuelta que la cajera le daba a mi madre, en este caso no estaban en el suelo, directamente se los quitó a la cajera y salió corriendo. Me temo que no tiene nada que ver con la crisis, porque esto que te comento pasó hace unos 8 o 9 años. Ese día mi madre no recuperó el dinero, y a la señora que era mayor para salir corriendo con el dinero anduvo bastante ágil.
    Hola Marigem, tienes razón yo misma le habría dicho a la señora que se le había caído el dinero, nunca lo habría cogido así como hizo ella y en mis narices. Tienes razón que tuve mucha suerte, y gracias a la cajera que insistió en que fuera tras de ella porque el dinero era de mi casa y en estos tiempos nadie está sobrado. Luego la señora me dijo como excusa que como a ella también le había caído dinero pensó que eran suyos. Te aseguro que no le había caído nada, en el suelo solo estaban mis diez euros, y si los cogió con tanta prisa y se los guardó tan rápido denota que sabía que no eran de ella. Además me los devolvió enseguida sin poner excusas. A mí también me dio vergüenza, pero mira más vergüenza me daría decir en casa que me habían caído y se los había llevado otra señora en mis propias narices. Por eso le dije que estoy en paro, para que entienda que ahora mismo para mí diez euros son un mundo, cierto que salían de casa, pero con el sueldo de un jubilado no se puede tirar el dinero. Yo espero que haya escarmentado y que para la próxima no los coja.
    Besos a los dos
    Noelia

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  4. Vaya culebrón.Muy bien x tu reacción.La gente ye la pera fia

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