miércoles, 5 de septiembre de 2012

Menos mal que aún nos quedan las bibliotecas


Esta semana ha comenzado igual que las otras, la preocupación por el Euro y las Economías de la Eurozona, claro está, que la subida del iva ha estado y está presente en todas las conversaciones.
A mi personalmente me molesta este punto bastante, soy lectora asidua, me encantan los libros, y siempre que puedo me gusta pasearme por las bibliotecas a ver cuantos más puedo añadir a la colección, no sé vivir sin ellos. También soy muy cinéfila, es algo de lo que no me he privado desde que estoy en el paro, quizá no he ido con la misma asiduidad de antaño, pero he procurado ir a ver alguna película interesante de vez en cuando, ahora ando con ganas de ver Brave, pero claro, ¿a qué precio saldrá ahora la entrada?.

La cultura es algo que debería estar al alcance de todos los bolsillos, no sólo porque da de comer a mucha gente, como libreros, personal de las salas de cine, sino porque es algo absolutamente necesario para el desarrollo de una sociedad. Sin acceso a los libres, al teatro, al cine, a los museos, nuestra sociedad envilecerá, quedará absolutamente cegada, como Iolanta, de quien ya os he hablado en otro post.

La subida del iva hasta el 21% es una salvajada, algo que no se puede consentir, es como si nos quisieran volver más tontos, como si pensaran que así no nos vamos a dar cuenta de lo que nos están haciendo. Recortando nuestros derechos, derechos que se habían ido consolidando tras muchos años de lucha, quieren acabar con todo lo bueno que tenía nuestra sociedad, y piensan que no nos damos cuenta de lo que nos están haciendo.

Los libros son nuestros mejores amigos y compañeros de viaje, sin ellos nuestras vidas no tendrían el mismo color, no los abadonemos


Pues bien, señores, sí nos damos cuenta, y no se preocupen que no nos pueden arrebatar todo, por mucho que así lo crean, porque aún nos quedan las bibliotecas, siempre estará ahí, y pienso seguir usándolas tanto como pueda. En ellas se pueden encontrar toda clase de tesoros, desde la tragedia de Anna Karenina, hasta las óperas más fascinantes producidas por el Met.

Háganme caso, las bibliotecas están para eso y no nos las podrán quitar, también están los mercadillos donde podemos encontrar verdaderas gangas, ¡que nadie se quede sin un libro!, opciones hay.


Y para finalizar me gustaría despedirme con El Va Pensiero del Nabuco de Verdi, o lo que es lo mismo, el Coro de los esclavos Hebreos, para que no seamos jamás esclavos de nadie, espero que os guste

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