domingo, 19 de agosto de 2012

A las que ganaron la batalla, pero también a las que la perdieron


Hace unos años trabajando como recepcionista en Oviedo, tuve el placer de conocer a un grupo de supervivientes de cáncer de mama, un más que agradable encuentro del que guardo gratos recuerdos.

Venían de Zaragoza y debo reconocer que nos dieron una lección de coraje y amor por la vida tanto a mí como a Lucía, la guía que las acompañaba en su viaje. Las recuerdo tan alegres y espontáneas, tan llenas de vida, riendo, haciendo bromas, incluso intentando ligar con alguno de mis compañeros, ¡quien diría que habían pasado por el drama de tan temible enfermedad!. Y sin embargo así fue, pero ellas alegres y joviales, no dejaban que su enfermedad, ya superada, como bien apuntaba una de ellas afectase al resto de sus vidas, aún les quedaba mucha guerra que dar, se iba a enterar Oviedo entero de que estaban aquí las mañas.

Si hay alguien que llamó mi atención fue una de ellas, una mujer muy guapa, con el pelo rubio, que me perdone porque no recuerdo su nombre, que atendió amablemente la llamada de una emisora de radio local. Sentada frente a mí en uno de los sofás de recepción se explicaba sin tapujos, efectivamente tanto ella como sus compañeras estaban operadas de cáncer de mama, todas habían pasado por ese drama, y sí había sido un golpe terrible, algo de lo que costaba recuperarse, pero lo habían hecho, todas y cada una de ellas. “De esta enfermedad se sale”, dijo alto y claro,”porque todas lo hemos superado y aquí estamos”.

Sin duda toda una lección de esperanza y sobretodo de coraje, algo que en la vida olvidaré, y me imagino que Lucía tampoco, por eso siempre que veo a alguien que intenta recaudar fondos para combatir el cáncer de mama colaboro sin pensarlo.
Hoy me he encontrado en la Feria de Muestras de Asturias un pequeño stand en el que se recaudaban fondos para combatir esta enfermedad, así que no me lo he pensado y he colaborado comprando un vaso de sidra, no es una gran aportación, pero menos es nada. Me gustaría que mi pequeña aportación sirva para que algún día ninguna mujer tenga que decir en la radio que ha sido operada de cáncer de mama, algo que quizá no llegue mañana, pero si todos aportamos algo, y sobretodo si la administración apoya a los investigadores quizá no esté tan lejos.

Me gustaría dedicar este post a todas las mujeres que han superado un cáncer de mama, pero también a las que no lo han podido superar, por ellas también, por las que están pasando ahora por la enfermedad, para que tengan ánimo, seguro que saldrán adelante. Pero si alguien que merece mi dedicatoria son ese grupo de mujeres extraordinarias de Zaragoza, quienes me han inspirado este post y a las que cinco años después todavía recuerdo, espero que sigan dando guerra por ahí.

Y como no me gustaría terminar este post con una dedicatoria musical, para todas ellas va esta hermosa pieza de Rymski Korsakov, La Rosa y el Ruiseñor, interpretada en directo por la gran Anna Netrebko, un lujo de soprano para una pieza muy hermosa de uno de los más grandes. Un regalo para todos, espero que os guste.

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