martes, 10 de julio de 2012

La soledad de las mujeres afganas


Es una modelo, pero ¿cuantas mujeres sueñan con no tener que llevar el velo?

Ayer en las noticias escuché una noticia que me heló la sangre, una mujer había sido asesinada en Afganistán por los talibanes, mientras un grupo de testigos aplaudían y vitoreaban el “espectáculo. La mujer había sido acusada de infidelidad, una acusación totalmente arbitraria, posiblemente el único delito de esta pobre inocente fue nacer mujer en país en el que las mujeres no somos nada, una noticia deplorable que no se debería repetir,  aunque mucho me temo que si lo hará.
La violencia contra las mujeres es tema recurrente en muchos países del mundo, no hace falta irse a un país tan convulso como Afganistán, no hay más que ver los informativos para darnos cuenta de lo mucho que queda por hacer en este tema. Sin embargo en nuestro país tenemos leyes que nos protegen, mientras que en estos países tan convulsos no tienen ningún derecho, es más en algún país no tienen ni siquiera nombre, ya que no figuran en ningún registro, ya sabéis no se puede matar a quien “no existe”.
La sinrazón en estos países parece no tener fin, se trata a las mujeres como meros objetos propiedad del padre, marido o hermano de turno, quien decide sobre su vida y su destino sin que ellas puedan hacer nada al respecto. Por si fuera poco, estos dementes consideran a las mujeres enviadas del diablo, enemigas de lo que ellos consideran moral, sometiéndolas a todo tipo de vejaciones y atrocidades.
La comunidad internacional sigue mirando para otro lado, diez años después de la guerra poco ha cambiado, el país sigue siendo completamente inestable, el hambre sigue reinando por doquier, no olvidemos que la pobreza es el mayor enemigo de la razón y la cultura. Nuestros políticos no se preocupan por lo que pueda pasar en este país que tanto ha sufrido, incluso se habla de pactar con los talibanes, algo que dejaría completamente desprotegida a las mujeres. Las asociaciones de mujeres han hablado alto y claro al respecto, pero nadie parece escucharlas, convidadas de piedra en el destino de su país, en el que no tienen ni voz ni voto.
Sé que tenemos un montón de problemas en nuestro país, pero no se pueden comparar con los que tienen estas mujeres, por eso me gustaría que dedicáramos un momento para reflexionar sobre ello. Sé que poco o nada podemos hacer al respecto, no somos embajadores, ni tenemos ningún cargo político que pueda influir, pero sí que podemos denunciar y hacer llegar nuestra indignación a quien sí puede.  

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