jueves, 7 de junio de 2012

Mi coro y yo



Cuando era una niña y me preguntaban qué quería ser de mayor siempre respondía que quería ser enfermera, sin embargo me apasionaba cantar, y en el fondo creo que siempre tuve la fantasía de ser una cantante famosa y viajar por el mundo entero. Pero no dejaba de ser un sueño y ya se sabe, los sueños, sueños son, que decía el gran Calderón, así que la vida me llevó por otros caminos, y aunque sí que hice unos años de música en una escuela, ese sueño quedó aparcado, casi olvidado.

Pasaron los años, y después de haber estado unos años en Londres, regresé a España  y me puse a trabajar en hoteles, por supuesto no me dejaban tiempo para nada, ni siquiera tenía tiempo para mis amigas, así lo que de buscar un coro y volver a cantar era impensable. Recuerdo que por aquel tiempo una chica que vino a hacer una reserva para unos amigos me animaba a retomar mi pasión y me intentó convencer para que cantara con ella en el coro de la Catedral de Oviedo, pero claro no había tiempo.

Entonces llegó el paro, y después de estar un tiempo haciendo cursos, prácticas y demás, me dije que  había llegado el momento de buscar un coro, después de todo quizá más adelante no tendría tiempo. Así fue como descubrí un buen día en la red a los amigos del coro Melsos, del que ya he hablado en otra ocasión.

El primer día casi salgo corriendo, sólo calentando me entraron sudores, y pensé que  aquello no era lo mío, después de todo en mis comienzos yo solía cantar por Abba, a ver qué hacía yo cantando joyas de Mendelsshon, entre otros grandes compositores. En alguna ocasión estuve a punto de abandonar lo reconozco, pero hubo algo, no sabría decir exactamente qué, que me retuvo y me hizo seguir trabajando junto con mis amigos.

Me sentí contagiada por la pasión con la que mis compañeros afrontaban cada ensayo, cada nueva partitura, y por supuesto me unía a ellos la pasión por la música, y aunque yo siempre había querido cantar pop, reconozco que las partituras de Victoria, Mozart, etc, son mucho más gratificantes. Cantar estas joyas musicales es un privilegio, realmente me llena de orgullo y satisfacción trabajar y estudiar estas partituras hasta que salen y suenan como tienen que sonar, es algo maravilloso.

Además en la gente del coro encontré más que amigos, casi una familia, son unas personas maravillosas, llenas de buenos sentimientos, que llevan más de dos años estando a mi lado y dándome ánimos ahora que las cosas no salen exactamente como yo quiero. Son sensacionales, y doy gracias a la vida, a los astros o a quien fuera por haberme encontrado con ellos.
Sentir la misma pasión que sienten ellos por un trabajo bien realizado, aunque a veces las actuaciones no salgan como quisiéramos, es algo muy gratificante, y ahí seguimos al pie del cañón, ahora como coro femenino.

La última actuación fue en la parroquia de Fátima en La Calzada, era nuestra segunda actuación como coro femenino, y aunque siempre hay cosas que se pueden mejorar, no estamos insatisfechas con nuestro trabajo. Y para muestra un botón, os dejo un vídeo de nuestra interpretación de Si la noche hace escura, del Cancionero de Uppasala, atribuída a Francisco Guerrero, una delicia de partitura que me maravilla cada vez que la canto. 
Quiero hacer llegar desde mi blog nuestro agradecimiento a la gente de las Iniciativas deportivo culturales, que cada año nos tratan a todos los coros maravillosamente, gracias por apoyarnos y seguir contando con todos nosotros año tras año. Seguramente vuestro párroco, el recientemente fallecido José Mª Bardiales nos aplaude desde el cielo, siempre estará presente en las vidas de todos sin duda.

Tan sólo espero que podamos seguir cantando todas juntas durante muchos años, y claro que nos salgan muchas actuaciones, después de todo, ¡para qué son los ensayos!.

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