lunes, 30 de abril de 2012

Las desventuras de una aprendiz de soprano en apuros


Hoy me he levantado contenta y he decido que me voy a reír de mi misma que dicen que es muy sano. Aunque me gusta que mi blog sea un sitio muy reivindicativo, también es bueno poner una sonrisa de vez en cuando en nuestras vidas, que ya bastante drama tenemos a nuestro alrededor.

Todo empezó un buen día de hace dos años, más o menos, yo que llevaba años sin cantar, y realmente lo echaba mucho de menos, decidí buscar un coro en Gijón. Así que me puse a rastrear la red en busca de algún coro joven que me quisiera admitir como alumna y di con el coro Melsos, un coro joven, de gente apasionada por la música y el canto, que además son majísimos, todo hay que decirlo.

Claro lo que no me esperaba yo era la dificultad del repertorio que cantaban, así que el primer día casi me muero, me entraron sudores solamente al calentar la voz, ahí es nada. Encima las partituras estaban en todos los idiomas, alemán, latín, italiano, ufff!!, ¡pero dónde me había metido yo!.

El caso es que poco a poco me fui acoplando a mis compañeros, y al director, un chaval muy agradable, que además resulta ser del agrado de más de alguna fan del coro, vamos una joya de chico, si hasta compone piezas para el coro,¿se le puede pedir más?.
Pues sí, que sea un poco más benevolente con esta pobre aprendiz de soprano, le encanta meterse conmigo, y yo como soy muy pinina me lo creo todo, así que uno de sus deportes favoritos es hacerme de rabiar, ¡y que bien se le da!.

Hace poco estábamos ensayando “Si la noche haze escura”, una pieza maravillosa del Cancionero de Uppsala atribuida a Francisco Guerrero. Yo ese día debía tener un ansía inmenso por cantar, así que entré la primera con toda mi energía. El “dire” paró de inmediato, y me dice “tú sabes donde estamos”, y yo sí claro que lo sé, no me vas a decir que no lo sé, hombre si me he aprendido la partitura de pe a pa. Bueno, pues nada, volvemos a empezar, y otra vez yo de estrella principal entro la primera. Ya el pobre “dire” no podía más y me gritó que yo no tenía que estar cantando todavía, entonces caí en la cuenta que yo no empezaba hasta el tercer compás, estaba pisando a mis compañeras altos y mezzosoprano, ¡ menos mal que no voy de diva!.

Pero sin duda lo mejor sucedió un buen día que estaba dándonos las notas al piano, y yo le dije algo así como “Hay que quitarle el polvo a ese piano”, a lo que él respondió “me gusta así”.Bueno vale, si te gusta tocar un piano guarro a más no poder  por mí vale.
Lo más gracioso vino unos cuantos días después, una de mis compañeras dijo “hay que limpiar ese piano”, y yo contesté muy ufana “es que al dire le gusta el polvo”, ¡pero en qué narices estaría yo pensando!. Respuesta del dire :”Como a todos”, las carcajadas se debieron de oír en todo Gijón.

Como os podéis imaginar los ensayos del coro son de lo más divertido, lo que no quita para que también trabajemos duro y nos pongamos las pilas cuando nos las tenemos que poner, pero de vez en cuando está bien reírse de uno mismo, ¿o no?

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